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shakuhashi

me gusta el mar mojándome los pies

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10 comentarios

V a Bastet -

Tu Cai.
El mio.
El de todos.
Te espera.
Porque te quiere, te quiere.
Te quiere.

Un besazo.

P.D: Te echo mucho de menos.
Te quiero.

Víctor.


jesús Beades -

Driver ya se está soltando la melena, el tío. Ole tus güevos. (Lo digo en serio).

Driver para Bastet -

Casualidad de las casualidades.
Tu ahí con tu Cái,con la brisa marinera que remienda el corazón.
Y hoy mismo, en la entrada anterior, se me sueltan los caballos blancos por Cádiz.
Te lo dije.
Ir a Sevilla y quedarse embrujao.
Todo uno.

Bastet -

Cái,
por la madrugá
cómo me huele a sal,
mi Cái.

Cái,
que se despierta por la mañana,
me llena el cielo de gaditanas,
ay mi Cái.

Cái,
por la madrugá
como me huele a sal,


mi Cái.



Cuándo podré regresá a encerrarme contigo en un patio.

Dejar que el viento entre las macetas silben por tangos.


Por fin ver a mi gente, por fin me veré.



Cái del mentidero
muero por él,
yo quiero volver.




Y pa nosotros dos
tengo a mi Cái,
con perdón.


Ay de los que se preguntan qué es lo que tiene ese rincón...



Cái se bebe el sol
Cái es la brisa marinera
que remienda tu corazón
con la sonrisa más morena.



Cái,
cuando tú no estás
¿de qué me vale amar?
mi Cái.


Cái,
cuando anochece
que tú te duermes,
que yo te miro
y a ti te pierde,

ay
mi Cái.

¿Cuándo podré regresá a encerrarme contigo en un patio?.

Dejar que el viento entre las macetas silben por tangos.


Por fin ver a mi gente
Por fin me veré.

Cái del mentidero
muero por él,
yo quiero volver..

Y Cái,
por la madrugá
cómo me huele a sal,
mi Cái.

Y pa nosotros dos
tengo a mi Cái,
con perdón.

Ay de los que se preguntan qué es lo que tiene ese rincón...

Cái
se bebe el sol
Cái
es la brisa marinera que remienda tu corazón.




Ay,
mi Cái.

Sil -

El mar me gusta porque me diluye en humildad, y me entristece porque me recuerda que Alfonsina no está en él.

Sobretodo, me da mucho respeto.

Pero me gustan los peces abisales.
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V -

Bellísima milonga. De la de vellos de punta. Grande Facundo Cabral.
Y bellísimos esos amantes de la libertad, Driver, y esos versos que extrae Reailía.
A mí también me gusta, me gusta, me gusta

Reailia -

De tanto andar conmigo, me gusta lo que me pasa.

Un dia llegue a Tantil y conoci un anciano que a falta de inteligencia, se le dió por ser muy sabio.

Yo no soy la libertad, pero si quien la provoca.

Siempre se llega primero el que va más descargado.

Me pongo el sol al hombre y el mundo es amarillo.

Me gusta, me gusta, me gusta.

suso -

¡Temazo!, además sale el nombre de mi chica.

El amante de la Libertad -

Cuando tenía quince años, vivía en la playa.
Tenía un perro que se llamaba Sambo.
Sin raza definida, callejero.
Cada mañana íbamos juntos a correr por las playas y los acantilados.
Nos gustaba mucho.
Ver amanecer, observar a las gaviotas, bañarnos, saltar las olas, hacer castillos de arena.
…………
Conforme la mañana avanza, el Sol eleva su intensidad e ilumina nítidamente cada rincón de la Creación.
Aprendimos juntos, que los pinos huelen fuerte a sotavento, que los pájaros madrugan, que a los peces les gusta la mañana, los cangrejos se refugian del oleaje, la arena moldea el litoral y los penachos de las olas anticipan el sentir de la mar.

Sambo me enseñó algunas cosas. Su instinto animal era potente y natural. Si picaba mucho el Sol, era el primero en encontrar una sombra. Si el cuerpo le pedía carrera, localizaba una explanada de terreno arcilloso, donde trotábamos libres. Si olía a una perra, me miraba con ojos de circunstancia y se despedía para un par de días. Si le dolía la tripa, encontraba hierba verde, se la comía y se purgaba.

Pero lo mejor fue lo de los pájaros pequeños.

Cuando la Bola Amarilla se eleva una cuarta, aparecía una especie de gorrión que volaba en paralelo a las olas, muy bajo, rozando con sus alas las crestas del oleaje.
Vuelos acrobáticos de primera.

Sambo esperaba en la orilla. Pasaba un pájaro y se ponía a perseguirlo con febril empeño.
Para vivir su aventura, precisaba de toda su concentración. Salía lanzado, y con la habilidad natural de su condición canina, acompasaba su correr por tierra, mar y aire.
Le vi nadar detrás de los pájaros. Correr a ritmo endiablado. Incluso dos o tres veces le recuerdo volando por los aires tras chocar con las olas.
El ser vivo más feliz que he conocido.

Su alegría se basaba en algo muy simple.

Era un perfecto amante.

Un amante de la Libertad.

Driver.

jesús Beades -

Pero, ¿han alfombrado ya la playa?
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