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shakuhashi

Vida de Pi

Vida de Pi

Mi amiga Xris un buen día me recomendó un libro.

No era consciente. No tenía una idea cabal de lo que me estaba haciendo.

Hay que tener cuidado con esas cosas que las carga el diablo.

Te pueden estar cambiando la vida.

Aunque, claro, hay niveles.

Cuando a los catorce años leí El Lobo Estepario quien me lo pasó no sabía que me iba a provocar una angustia vital de la que salí con una idea clara: hasta entonces me creía, sin digerir, ni masticar, todo lo que leía. Desde entonces, para sobrevivir, tomé la firme decisión de no creerme jamás nada que estuviera impreso en letras de molde, osea, no desde el principio, no de forma automática, no sin cuestionarlo, no sin filtrarlo, no sin expurgarlo.

Pero no siempre mi debilitada voluntad lo consigue. En concreto con ese cabrón con pintas llamado Gabo García Márquez, es tal su poder de encantamiento, es tan grande su dominio del español que me abandono y normalmente solo me ocupo de disfrutar de la brutal maestría que tiene al escribir.

Al final, cuando terminas sin aliento, por ejemplo, El Amor En Tiempos Del Cólera, caes en la cuenta de las sutilísimas trampas en las que te ha hecho despeñarte este buen señor, como por ejemplo, que el amor nunca tiene NADA que ver con el matrimonio, terrible falacia, al menos en mi caso, que voy a celebrar en pocos meses mis Bodas de Plata y no puedo mirar a mi esposa sin enamorarme como un crío, cada vez.

Otro con el que me abandono sin remedio, que haga conmigo lo que quiera, es Baricco. Ya he hablado de Seda, ese hito en la Historia de la Humanidad.

Y con la mejor novela-relato-historia-aventura-road movie-viaje-quest-obra literaria del siglo XX, El Señor De Los Anillos, me ocurre algo parecido, que traicionando mis convicciones, me engullo,  me bebo como si fuera ambrosía de los dioses del Olimpo cualquier cosa, cualquier paisaje, cualquier mirada, cualquier canción de los elfos, cualquier paletada de remo en el Anduín, cualquier caminata por Moria, a oscuras, cualquier poema de Tom Bombadil que me quiera contar John Tolkien, porque es que me lo pienso, ingenuamente, creer siempre. Gozosamente siempre.

Otra vez por las ramas… es que arriba del árbol, ahí, por las ramas, siempre hay más brisa y más luz…. Decía que Xris, que ahora anda por Venecia, mandándome bellísimos poemas sobre lo que ve, por SMS, que tienen guasa las nuevas tecnologías y los nuevos vehículos para fabular sobre los umbríos canales de la Serenísima, pues fue la que me recomendó otro libro esencial: Vida de Pi.

El autor es un canadiense, Yann Martel.

Es difícil hablar de este libro si destriparlo, pero creo que puedo dar unas ligeras nociones.

Pi Pattel es el hijo del propietario de un zoo en la India.

La familia tiene que emigrar a Canadá y se van en un barco con el zoo a cuestas, pero el barco naufraga y en la barca de salvamento, más o menos grande, tienen que sobrevivir cohabitando el jovencito Pi y un salvaje tigre -naranja- de más de 100 kilos que se llama Richard Parker. Hasta ahí puedo decir sin destrozar las sorpresas, que son muchas. Es una novela maravillosa, y aunque la aventura en el Pacífico se lleva las tres cuartas partes, el resto es pura delicia, su infancia entre animales, cómo se convierte al Islam, al Hinduismo y al Catolicismo…a la vez, sin conflictos, sin problemas…. Y le funciona…

También Pi expresa pensamientos interesantes. Por ejemplo, cuando habla de los animales que viven en el zoológico de sus padres, reflexiona sobre si los bichos están ahí mejor que en libertad. En el zoo se les alimenta, se les cura, y el agua, tan preciada, siempre está en su sitio, y no tienen que luchar por el territorio.

Pone el ejemplo de los seres humanos. Nos plantea la disyuntiva de vivir en pleno campo, o en una esmeralda jungla, expuestos, desnudos a las inclemencias…

Y justo por este tema me he acordado del libro…porque dos circunstancias me lo han recordado:

La otra noche vi en la tele un programa de Redes, de Punset, típica repetición veraniega de uno que ya había visto el año pasado, donde hablaban de que a pesar de que este nuestro planeta es el único que nos podría acoger, en realidad es un enemigo feroz. El ser humano es probablemente la criatura más desvalida de la Creación; sin una piel adecuada al frío…. Ni al calor; sin velocidad para huir de depredadores, ni oído para percibirlos, ni vista suficiente, solo adecuada para el día, y muy luminoso, durante la noche seríamos presas cegatas; sin la fuerza necesaria para enfrentarnos a casi ningún bicho, aunque sean mas pequeños que nosotros. He sido testigo de varios hombres enormes acojonados por una sola rata muy muy cabreada, que los mantenía a raya, hasta que escapó. Sin techo nos mata el rayo, o una buena tormenta nos puede enfermar si no conseguimos secarnos enseguida. Excepto en sitios muy concretos, como en los trópicos, no podemos pasar al raso las noches sin helarnos. Un desastre.

La otra circunstancia que me ha hecho acordarme del libro y de esas consideraciones ha sido una catástrofe: el terremoto de Perú.

España, o su gobierno, ha mandado toneladas de ayuda llamada humanitaria.

Y cuando la responsable de Cooperación daba la correspondiente rueda de prensa de auto bombo por el buen talante que seguimos teniendo, dijo una gran verdad: sobre todo enviamos muchísimas tiendas de campaña, tener un techo por precario que sea es de las mas perentorias necesidades de estas personas, y de lo primero que hay que proporcionarles… ¡¡exacto!!

            La pena por las pérdidas, de todo tipo, no se la podemos aliviar, pero al menos esa desazón, ese desconsuelo de no tener un lugar donde dormir, un lugar al que regresar, aunque sea tan provisional, sí que se puede intentar remediar, que siempre será mejor una tela que dormir al pairo, tiritando.

De esa necesidad de protegernos, de repeler las agresiones de la naturaleza, es de donde viene la civilización, del griego keis, yacer, estar tendido en la cama, es decir, el refugio, la guarida, a donde cada noche el hombre vuelve para dormir, protegido.

Federico Mayor Zaragoza dejó escrito: Ciudad, ciudadano y civilización tienen la misma etimología. El ciudadano es, inicialmente, el individuo que tiene derecho a vivir en la ciudad y que, al ejercer allí sus derechos y sus deberes en pie de igualdad con el resto de sus conciudadanos, forja una civilización.

Eso es… es en la ciudad, precisamente donde se ha desarrollado todo lo que se puede llamar civilizado

Y, mal que nos pese, y aunque Cela decía siempre que la ciudad es un invento del demonio, es aquí donde estamos protegidos, donde nos reunimos y nos desarrollamos, donde trabajamos, donde nos formamos, donde están las universidades, donde se celebran los conciertos y donde se publican las revistas de poesía, como Númenor, tan hermosa, y donde tan evocador es pasear bajo la lluvia mientras los naranjos del parque de María Luisa lloran (¿se puede ser mas cursi?) por los centenarios Castaños de Indias que han arrancado de la Avenida, para hacer un tranvía que no cabe.

Amo el campo, y más las playas solitarias;  y de hecho vivo en el campo, pero con Sevilla a un tiro de piedra, con todo lo bueno y lo malo de la Civitas al alcance de la mano.

Y que no falte.

...

Y para despedirme, queridos niños y niñas, el cotidiano vídeo, donde los inefables Faemino y Cansado se ríen de ese anhelo de ciertos urbanitas de volver, al final, a la naturaleza….mas o menos.

...

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5 comentarios

toi -

que bonita imagen la del hilo con vida propia, que ni se sabe qué tejido acaba tejiendo...

toi -

Se de Jacinto Choza, pero no me he mercado ningún libro
lo buscaré.
Gracias Suso
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Reailia -

Tu amiga Xris te recomendo un libro y ahora esa semilla sigue su camino. Ya me ha picado la curiosidad y en cuanto pueda me acerco a comprarlo. Y es lo bueno de esto, que el hilo empieza en un extremo pero luego sigue y sigue tejiendo sin que sepamos hasta donde llegará.
Como verás me he quedado enganchada en el principio de tu exposición, pero es que muchos de tus textos; son como una buena comida y a mi me gusta ir disfrutando de todos y cada uno de los platos por partes. Asi es que cuando mande esto me lo vuelvo a leer y a saborear.

Suso -

JAcinto Choza,sevillano él, y mú preparado,en su libro "la supresión del pudor..." afirma que el primer pudor de las pessonas cuelpos no fue taparse las vergüenzas, sino acotar un espacio y decir " esto es mío".Y allí hacerse cuatro paredes y un techo para proteger su intimidad.
Nosé si es verdad, pero suena interesante.

toi -

después de escribir la entrada, no mas de quince minutos después, leo en un blog, uno cualquiera, un post que corrobora, en la idea esencial, lo que os quería decir.. copio y pego:


Adan y Eva según Dios vivían en el paraiso y por tomar una manzana pues … todo se fué al garete ¡POR UNA SIMPLE MANZANA! Pero por Dios, además Adan y Eva iban en pelota picada y estaban en pleno bosque, a ver quién tiene un par para hacer eso, porque mosquitos, serpientes y un montón de bichos que te quieren picar Y alguien ha pensado que comían, dónde se duchaban, dónde dormían, acaso habia un hotel 5 estrellas, LO DUDO, y quien dijo que se lo pasaban bien en el ”paraiso”.



el caso que ellos pecaron aposta. Ellos querían visitar el resto del mundo, querían comer todo lo que quisieran, vamos que querian desmadrarse …y asi lohicieron-.

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