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shakuhashi

Los Nombres

Me ha gustado la entrada de la hoguera vecina Flípate Jiriendo que se llama Los Nombres.

Es un tío lúcido, puede que demasiado para su edad. Es mi hijo Javier.

Lo copio:

Los nombres.

Hay algo que me ronda la cabeza desde hace bastante tiempo y por supuesto es preocupante porque un blog donde escribes sobre felicidad no es un blog guay. Viene a ser la importancia que se le da hoy en día a los nombres.

Lord Ladillus me ha llamado rotundo. Lo cierto es que no es la primera persona que lo hace y por tanto voy a intentar plantear mis palabras de forma relajada, humilde y abierta.

Mentira, no sé hacer eso.

Si uno busca en la conciencia colectiva encontrará todo tipo de palabras, nombres en su mayoría pero no siempre, que serían ridículas sin todo el peso cultural, social, etc que llevan a la espalda. Los escarabajos son un grupo mítico de música, así como las piedras rodantes (aunque no sé si esto en concreto es un juego de palabras con un significado diferente en inglés). Beso es otro. Pero uno no se detiene a pensarlo y entonces va corriendo a decirle a sus amigos "Jijijiji Beatles significa escarabajos jijijijiiiii...", no lo hace porque el nombre, hablando claro, importa un carajo (y porque reirse de eso es de subnormal, aparte). Esto viene a ser un ejemplo sencillo y al alcance de todos con el que intento ilustrar que la auténtica valía se encuentra en el talento y la capacidad de las personas que están detrás de esos nombres. Si resulta que eres un genio de la música y que cada uno de tus discos se declara obra maestra ya te puedes llamar como quieras. Hasta aquí es evidente lo que digo, ¿no?

Entonces llegamos a lo preocupante. No sé qué clase de política tienen otros países al respecto de la cuestión masculino/femenino, pero con hablar de España creo que vamos sobrados. Aquí, señores, se ve otro síntoma de la ya discutida decadencia de occidente. La realidad va perdiendo valor poco a poco, los problemas se van haciendo evidentes y las estructuras empiezan a tener grietas en puntos críticos. Vamos a ser declarados zona catastrófica pero... ¡no! Un genio (o genia) se incorpora para salvar la situación. Como la realidad que hay tras los nombres es basura, saquémosle brillo a los nombres y que carguen ellos con la responsabilidad. Así no tenemos que preocuparnos de que nuestros estudiantes suspendan masivamente. No, mientras sean estudiantes/as. Y no importa que haya corrupción e ineficacia política, mientras no olvidemos que además de ministros hay ministras. Veánlo, cuán avanzada y profunda es nuestra sociedad que cuando queremos echar pestes no nos dejamos a nadie, ni asesinos ni asesinas, ni ladrones ni ladronas... luego se sienten discriminadas en las cárceles de mujeres. Ellas también quieren salir en la prensa del corazón convicto.

Esto respecto a la absurda importancia que se le brinda a las palabras olvidando que sólo son un concepto, una invención humana para delimitar una realidad, no realidades en sí. El sexismo, la homofobia, el racismo y todo tipo de males provocados en esencia por la estupidez y la ignorancia no desaparecen gracias a que nos recuerdan que los negros son afroamericanos y los maricas homosexuales.

Ahora la importancia de los nombres. Esta parte me encanta. "Yo es que soy emo", "Rapero, tio, rapero." "Jevi!!" "Alternativo, ¿sabes?" Me pregunto que respondería Leonardo da Vinci si le preguntaran. "¿Qué a qué me dedico? Pues pinto, escribo, diseño, esculpo, investigo... ¿cómo?¿renacentista? No, no sé que es eso. No, perdone, no entiendo la pregunta. Verá a mi me pagan por pintar y si no le importa estoy muy ocupado."

La agobiante necesidad, por todas partes, de llevar un nombre a cuestas. O bien te lo imponen o bien te lo pones, pero el objetivo es el mismo: quitarse de problemas y justificarse. "Le pegué una paliza porque es pijo." "Normal que no te guste mi arte, es que soy postneoromanticalista." Ya está. Has ganado la tan aclamada copa, porque al igual que hay tribus donde consumen los ojos de un jaguar para tener su agudeza visual, tú eres postmoderno para ser guay. A los primeros los ves y dices "Pffff las cosas que se creen los muy imbéciles." a los otros los ves y dices "Quiero pagar un millón de euros por tu cuadro."

Hemos vaciado por completo de significado el mundo y hemos volcado toda la esencia en las palabras que nosotros, simples mortales, creamos para definirlo.

Podeis creerme, que soy Bloggero.
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6 comentarios

Pippino Pescatore -

Grachie tanta.
Y gradisca.

toi orgulloso -

gracias Pipinno
me fascina leer esas cosas sobre mi hijo, que además son verdad
pero es que tú lo dices muy bonito

Pipino Pescatore -

No voy a entrar en el fondo del comentario de Don Rotundo, porque estoy a favor y tal y tal; y más cuando Bob Dylan le dedicó una estupenda canción al asunto. Sólo quiero dejar constancia de mi admiración por el chico, que es más que rotundo, es inmenso y admirable. Me da miedo pensar en el día que el mushasho tome conciencia de lo que vale. Entonces no lo para ni yo qué se quién te digo que lo puede parar. Es un genio de allende Montekinto. Al tiempo. Salud, kamarradas.
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toi -

es que en realidad los nombres son necesarios, si no tendríamos que señalar las cosas para referirnos a ellas, como al principio de Cien Años de Soledad, cuando el Mundo era nuevo.

Pero es verdad como insinúas que los nombres no son más que carteles, que lo importante son las cosas nombradas, y que ultimamente justifican demasiadas estupideces... es que eso es democrático, ah, en ese caso, es que yo soy postneonuevaeratrasrománticogóticoindi...ah, bueno, en ese caso, sigs, siga haciendo el idiota, falataría más.

toi -

¿quién?
pues vos
ah, él

Junkídriko -

Definitivamente es fantástico, él.
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