La teoría dice que la democracia es la mejor forma de gobierno.
La práctica nos enseña que en realidad es solo la menos mala.
La teoría dice que los que ganan las elecciones se convierten en gobernantes, dueños de nuestros destinos, propietarios de los dieneros y de las decisiones importantes.
La práctica nos enseña que en realidad son solo administradores de nuestros dineros públicos, que trabajan para nosotros, no al revés.
La teoría dice que sufrir es bueno, que forja el caracter.
La práctica nos enseña que sufrir no es bueno, solo inevitable, y lo que de verdad forja el caracter es la lucha maravillosa por ser feliz, y gozar, lo mas posible.
La teoría dice que es mejor estarse quietecito, calladito, agachadito.
La práctica nos enseña que es mejor bailar, moverse, andar, correr, saltar, y, otra vez, siempre, bailar.
La teoría dice que hay guerras gloriosas, liberadoras, honorables.
La práctica nos enseña que todas las guerras son infames, antinaturales, que siempre ocurre que entre los vencidos, el pueblo llano es matado y pasa hambre, y entre los vencedores, el pueblo llano es matado y pasa hambre (Beltord Bretch).
La teoría nos dice que si cumples las normas y no caes en la tentación, serás salvo, no aquí, claro, cuando mueras.
La práctica nos enseña que si simplemente eres bueno, y procuras caer lo mas posible en las tentaciones, serás salvo en esta vida, y por supuesto, en la otra.
La teoría dice que si quieres a tus hijos procurarás que viajen, como dice el texto en lengua rara (creo que no es español) de arriba.
La práctica, esta vez, lo corrobora, pero, además, y no lo avisa el venerable texto, duele. Gozosamente, duele.
Lo que peor he llevado estos días sin ordenador en no haber podido responder las personas que han escrito comentarios.
Escribir un comentario en un blog ajeno, de amigos o de desconocidos, aunque sea un comentario chiquitito, es un acto de cordialidad, de comunicación, de agradable sensación de no estar solo, que, al menos a mi, me suele calentar el corazón.
Por eso, en cuanto un amigo me ha dejado un módulo de memoria, hasta que el lunes o el martes me traigan los que tengo encargados, lo primero que hago es escribir esto, para pedir disculpas. No he visto aún mi correo, ni he visto si habéis escrito nuevos comentarios. Luego.
Ahora, lo primero, quiero daros las gracias a los que me habéis escrito aquí, caldito calentito para una noche fría de otoño (que volverá, paciencia, que el frío volverá) y alegría de este cansado corazón. Y quiero también dar un explicación de mi silencio, que contradice tanto agradecimiento: me ha entrado un virus en mi muy protegido ordenador, y ha conseguido varias cosas... que deje de trabajar unos días, que no disfrute nada de ese descanso, con la angustia de no saber qué rayos le estaba pasando a una de mis herramientas de trabajo (de trabajo, Beades... las otras son mis cámaras) y también ha conseguido que medite, (tampoco mucho, el calor), sobre nuestra tremendísima dependencia de estos inertes cacharros.
Después de estudiar el tema unos amigos informáticos, han descubierto que de mis dos gigas de memoria RAM (mínimo imprescindible para las fotos inmensas que suelo manejar) uno de los módulos se había pirado, y el otro funcionaba intermitentemente. Además, uno de mis discos, sin aviso, se había borrado....
Lo de la memoria es un misterio, pero lo del disco es un virus.
También ha servido esto para conocer unos programas anti pánico, que recuperan casi toda la información de los discos atacados. Son programas que hay que dejarlos actuar, doce, catorce horas, sin tocar el ordenador... inutil advertencia, porque de todas formas el ordenador no andaba. Todavía el primer y segundo día de la crisis podía, de vez en cuando, mirar el correo, incluso intenté responder cosas. pero llegó el momento en que ya siempre se quedaba colgado.
Entonces hacía como cuando de chico se iba la luz en casa, que volvíamos a la edad media, con lamparillas de aceite y velas... pues igual, pero a donde he estado regresando es a la edad de piedra. A la época en que se conversaba mas, a la época en que se leía mas, a la época en que se reía mas. (chiste que me han contado en estos regresos: oiga, que tiene usted un 99 por ciento de alcohol en sangre....yo qué se, agente, habrán sido los cubitos de hielo)
Quiero decir, que he vuelto, unos pocos días, a la época en que no habían ordenadores (de la televisión, enemiga de la Humanidad, hablaremos otro día).
Como siempre, por las ramas, cuando lo único que yo quería antes de intentar terminar trabajos atrasados era explicaros que no he estado escondido, solo un poco imposibilitado. Y daros las gracias. Nada mas.
Esta va a ser una entrada muy poco pudorosa, porque voy a hablar de cosas muy personales.
Es lo que hay.
Eso pasa cuando te roza un mal día, que entre el cerebro y el aparato fonador deja de haber filtros, y de repente abres la boca y hablas, y días después preguntas... ¿yo te dije esa burrada? ¿seguro?
Y escribiendo, parecido.
Yo vivo donde vivo, osea, en el primer mundo, donde quizá uno de los mayores problemas que sufrimos es que la información está total, absoluta, completamente dirigida.
No tengo muy claro por qué o quién, pero me malicio varias opciones.... Hoy no.
Eso se nota por ejemplo si viajas, que te sorprende oír las mismas conversaciones sobre los mismos temas y con las mismas posturas y los mismos pensamientos en Sevilla o en Barcelona, o en Venecia, un poner. Doy fe. Testigo ocular y auricular.
Es como si no saliéramos de tres, de vez en cuando cuatro, temas.
Vas el lunes al trabajo y sabes exactamente de lo que van a hablar tus compañeros durante la tostá con aceite y jamón.
Y uno de los asuntos mas recurrentes es el Islam.
No hace falta abundar mucho en el tema.
Todos recordamos esas fechas, 11M, 11S...
Y sabemos (creemos que sabemos) lo que ocurre en Palestina, al parecer única región del mundo en guerra, junto con las vascongadas. No existe Eritrea, ni Sierra Leona, ni Chechenia, ni Filipinas, ni Bogotá, ciudad en guerra permanente y soterrada, (especialmente la batalla es por no ser secuestrado y/o matado), ni existen os meninos da rua, ni existen esas pobres mujeres asesinadas como moscas en Méjico... solo existe Palestina.
Bueno... decía que todos tenemos muy claro lo malo malísimos que son los musulmanes. Lo que pasa es que luego la realidad, esa terca, es otra.
Los musulmanes, los de verdad, los que amasan pan, los que escriben libros, los que arreglan coches, los que hacen alfombras o manejan una faluca en el Nilo, están de esos asesinos que asesinan en nombre del Islam tan hasta los cojones como nosotros.
Yo solo puedo dar fe de mi hermano, de Abdu, que lleva unos veintitantos años viviendo en un país islámico, y que él mismo es musulmán, y su esposa, mi hermana del corazón, risa vivificante, luz de la vida de los suyos, y lo son mis cuatro sobrinos, los niños mas dulces y buenos que conozco.
Y mi testimonio es que son personas en el amplio sentido de la palabra, buenas.
El Islam del que ellos me hablan es una religión de amor, de absoluta entrega en Dios, el Creador.
Y cuando, inevitablemente, hablamos de los putos terroristas, de esas masas enfervorizadas que disparan al aire, de ese presidente de Irán de nombre impronunciable que jura borrar Israel del mapa... pues resulta que él también abomina de ellos, de que maten cobarde y erradamente en nombre de Dios, y me dice que están completamente equivocados... y me habla de la manipulación de la información que nos llega, al primer mundo digo, y de los oportunos filtros que se aplica a esa información....
No, no voy a caer en la ingenuidad de considerar el Islam lo que no es. Soy consciente de que parece que les guste vivir en la edad media, y que aparentemente -aparentemente- la mujer es un ser de quinta categoría, y que parece que, para mentes liberales, eso de regirse por leyes religiosas una sociedad civil, no me parece razonable, y tantísimas cosas.
Pero lo que sí me genera dudas profundas y me hace cuestionarme las que nos hacen creer que son las "verdades absolutas sobre el Islam" es la convivencia feliz, placentera, llena de bonhomía y risas con mi familia de África.
Yo soy católico, y lo tengo bastante claro, igual que el pavo ese que para que dos testigos de Jehová le dejaran de dar la paliza les espetó:
"pero, vamos a ver, si no creo ni en mi religión, que es la verdadera, como voy a creer en la de ustedes...." (Sucedido contado por mi consuegro gaditano)
Y ahora viene la prometida impudicia.... como he dicho, no ha sido un buen día, nada mas lejos... y cuando mi hermano me ha visto la carita, me ha escrito una corta nota, llena de sabiduría, que, hasta que él lo vea y me mande quitarlo, lo pongo aquí para que, a la vista de estas armas, las del cariño y la confianza en Dios, dejen de asustarnos "los musulmanes de verdad":
Hermano, estos días en la Tierra son el semillero de la Vida... Siembra bien, aunque cueste...la recompensa empieza aqui ya... Hay más motivos para dar gracias y sonreír que para llorar, aunque no lo parezca a veces. El enemigo quiere que nos hundamos con el- ¡Que se joda! No es nuestro problema... Nosotros estamos hechos para vivir y vivir de Santa Madre!! Paciencia con los demás, paciencia con uno mismo, reconocer lo bueno que El nos ha dado... Dar gracias... y confiarse.¡Que mejor que el agradecimiento...! ¡Que mejor que saberse dependiente, como Ali...!
A veces saca unos de sus alteregos y firma Gir, cuando por ejemplo dibuja a Blueberry.
Pero su personalidad de Moebius es la que mas me seduce.
Todo lo que he visto de él lo he mercado, o lo he bajado de la red, y lo atesoro.
Me gustaría hablar mas detenidamente de ese alucinante artista, el mejor dibujante del siglo XX, pero no ahora. Ahora solo le quiero dar las gracias a Javier, que me ha regalado su último libro, titulado ¿Es bueno el hombre? el que la ínclita Norma Editorial, para nuestra desgracia la poseedora de todos los derechos sobre su obra en español, ha decidido graciosamente, a precio de oro, sacar a la venta.
Son relatos antiguos, fabulosos, originales, donde ya se podía adivinar la obra magna que vendría mas tarde... el garage hermético, Venecia Celeste, Arzach, el Incal, los Mundos de Edena....
Pero para mi lo especial de este libro es la sorpresa, la belleza del acto de ser regalado... y además que quién se ha acordado en la tienda de ti y lo haya comprado para ver la cara de breva y de alegría que se te queda... pues haya sido tu hijo.
No era consciente. No tenía una idea cabal de lo que me estaba haciendo.
Hay que tener cuidado con esas cosas que las carga el diablo.
Te pueden estar cambiando la vida.
Aunque, claro, hay niveles.
Cuando a los catorce años leí El Lobo Estepario quien me lo pasó no sabía que me iba a provocar una angustia vital de la que salí con una idea clara: hasta entonces me creía, sin digerir, ni masticar, todo lo que leía. Desde entonces, para sobrevivir, tomé la firme decisión de no creerme jamás nada que estuviera impreso en letras de molde, osea, no desde el principio, no de forma automática, no sin cuestionarlo, no sin filtrarlo, no sin expurgarlo.
Pero no siempre mi debilitada voluntad lo consigue. En concreto con ese cabrón con pintas llamado Gabo García Márquez, es tal su poder de encantamiento, es tan grande su dominio del español que me abandono y normalmente solo me ocupo de disfrutar de la brutal maestría que tiene al escribir.
Al final, cuando terminas sin aliento, por ejemplo, El Amor En Tiempos Del Cólera, caes en la cuenta de las sutilísimas trampas en las que te ha hecho despeñarte este buen señor, como por ejemplo, que el amor nunca tiene NADA que ver con el matrimonio, terrible falacia, al menos en mi caso, que voy a celebrar en pocos meses mis Bodas de Plata y no puedo mirar a mi esposa sin enamorarme como un crío, cada vez.
Otro con el que me abandono sin remedio, que haga conmigo lo que quiera, es Baricco. Ya he hablado de Seda, ese hito en la Historia de la Humanidad.
Y con la mejor novela-relato-historia-aventura-road movie-viaje-quest-obra literaria del siglo XX, El Señor De Los Anillos, me ocurre algo parecido, que traicionando mis convicciones, me engullo, me bebo como si fuera ambrosía de los dioses del Olimpo cualquier cosa, cualquier paisaje, cualquier mirada, cualquier canción de los elfos, cualquier paletada de remo en el Anduín, cualquier caminata por Moria, a oscuras, cualquier poema de Tom Bombadil que me quiera contar John Tolkien, porque es que me lo pienso, ingenuamente, creer siempre. Gozosamente siempre.
Otra vez por las ramas… es que arriba del árbol, ahí, por las ramas, siempre hay más brisa y más luz…. Decía que Xris, que ahora anda por Venecia, mandándome bellísimos poemas sobre lo que ve, por SMS, que tienen guasa las nuevas tecnologías y los nuevos vehículos para fabular sobre los umbríos canales de la Serenísima, pues fue la que me recomendó otro libro esencial: Vida de Pi.
El autor es un canadiense, Yann Martel.
Es difícil hablar de este libro si destriparlo, pero creo que puedo dar unas ligeras nociones.
Pi Pattel es el hijo del propietario de un zoo en la India.
La familia tiene que emigrar a Canadá y se van en un barco con el zoo a cuestas, pero el barco naufraga y en la barca de salvamento, más o menos grande, tienen que sobrevivir cohabitando el jovencito Pi y un salvaje tigre -naranja- de más de 100 kilos que se llama Richard Parker. Hasta ahí puedo decir sin destrozar las sorpresas, que son muchas. Es una novela maravillosa, y aunque la aventura en el Pacífico se lleva las tres cuartas partes, el resto es pura delicia, su infancia entre animales, cómo se convierte al Islam, al Hinduismo y al Catolicismo…a la vez, sin conflictos, sin problemas…. Y le funciona…
También Pi expresa pensamientos interesantes. Por ejemplo, cuando habla de los animales que viven en el zoológico de sus padres, reflexiona sobre si los bichos están ahí mejor que en libertad. En el zoo se les alimenta, se les cura, y el agua, tan preciada, siempre está en su sitio, y no tienen que luchar por el territorio.
Pone el ejemplo de los seres humanos. Nos plantea la disyuntiva de vivir en pleno campo, o en una esmeralda jungla, expuestos, desnudos a las inclemencias…
Y justo por este tema me he acordado del libro…porque dos circunstancias me lo han recordado:
La otra noche vi en la tele un programa de Redes, de Punset, típica repetición veraniega de uno que ya había visto el año pasado, donde hablaban de que a pesar de que este nuestro planeta es el único que nos podría acoger, en realidad es un enemigo feroz. El ser humano es probablemente la criatura más desvalida de la Creación; sin una piel adecuada al frío…. Ni al calor; sin velocidad para huir de depredadores, ni oído para percibirlos, ni vista suficiente, solo adecuada para el día, y muy luminoso, durante la noche seríamos presas cegatas; sin la fuerza necesaria para enfrentarnos a casi ningún bicho, aunque sean mas pequeños que nosotros. He sido testigo de varios hombres enormes acojonados por una sola rata muy muy cabreada, que los mantenía a raya, hasta que escapó. Sin techo nos mata el rayo, o una buena tormenta nos puede enfermar si no conseguimos secarnos enseguida. Excepto en sitios muy concretos, como en los trópicos, no podemos pasar al raso las noches sin helarnos. Un desastre.
La otra circunstancia que me ha hecho acordarme del libro y de esas consideraciones ha sido una catástrofe: el terremoto de Perú.
España, o su gobierno, ha mandado toneladas de ayuda llamada humanitaria.
Y cuando la responsable de Cooperación daba la correspondiente rueda de prensa de auto bombo por el buen talante que seguimos teniendo, dijo una gran verdad: sobre todo enviamos muchísimas tiendas de campaña, tener un techo por precario que sea es de las mas perentorias necesidades de estas personas, y de lo primero que hay que proporcionarles… ¡¡exacto!!
La pena por las pérdidas, de todo tipo, no se la podemos aliviar, pero al menos esa desazón, ese desconsuelo de no tener un lugar donde dormir, un lugar al que regresar, aunque sea tan provisional, sí que se puede intentar remediar, que siempre será mejor una tela que dormir al pairo, tiritando.
De esa necesidad de protegernos, de repeler las agresiones de la naturaleza, es de donde viene la civilización, del griego keis, yacer, estar tendido en la cama, es decir, el refugio, la guarida, a donde cada noche el hombre vuelve para dormir, protegido.
Federico Mayor Zaragoza dejó escrito: Ciudad, ciudadano y civilización tienen la misma etimología. El ciudadano es, inicialmente, el individuo que tiene derecho a vivir en la ciudad y que, al ejercer allí sus derechos y sus deberes en pie de igualdad con el resto de sus conciudadanos, forja una civilización.
Eso es… es en la ciudad, precisamente donde se ha desarrollado todo lo que se puede llamar civilizado
Y, mal que nos pese, y aunque Cela decía siempre que la ciudad es un invento del demonio, es aquí donde estamos protegidos, donde nos reunimos y nos desarrollamos, donde trabajamos, donde nos formamos, donde están las universidades, donde se celebran los conciertos y donde se publican las revistas de poesía, como Númenor, tan hermosa, y donde tan evocador es pasear bajo la lluvia mientras los naranjos del parque de María Luisa lloran (¿se puede ser mas cursi?) por los centenarios Castaños de Indias que han arrancado de la Avenida, para hacer un tranvía que no cabe.
Amo el campo, y más las playas solitarias; y de hecho vivo en el campo, pero con Sevilla a un tiro de piedra, con todo lo bueno y lo malo de la Civitas al alcance de la mano.
Y que no falte.
...
Y para despedirme, queridos niños y niñas, el cotidiano vídeo, donde los inefables Faemino y Cansado se ríen de ese anhelo de ciertos urbanitas de volver, al final, a la naturaleza….mas o menos.
Allá por los años sesenta del siglo pasado, en el cuaternario, solo había tele en algunas casa de cada barrio. Eran televisores en blanco y negro, y de una sola cadena, cuyo candado manejaba Carrero blanco, igual que ahora lo maneja Zarrias, que no está claro cual es peor.
Un buen día nos sorprendió ver a un extraño grupo, numeroso, de rubios jovenes hiper yankis de la muerte, con blancas y resplandecientes dentaduras. No había negros. De hecho creo que contrataron uno para la foto del disco que os pongo arriba.
Era el grupo Up With People, Viva La Gente. Chicos y chicas felices que desde USA recorrían en barco el mundo lanzando su mensaje de amor, de buen rollito, y adelantándose a su tiempo, de talante. Su filosofía era simple, pero original y efectiva. Como decía la letra de su principal tema musical:
Esta mañana de paseo con la gente me encontré;
al lechero, al cartero, al policía saludé.
Detrás de cada ventana también reconocí
a mucha gente que antes ni siquiera la vi.
VIVA LA GENTE, LA HAY DONDEQUIERA QUE VAS.
VIVA LA GENTE, ES LO QUE NOS GUSTA MAS.
CON MAS GENTE A FAVOR DE GENTE
EN CADA PUEBLO Y NACION,
HABRIA MENOS GENTE DIFICIL
Y MAS GENTE CON CORAZON.
...
También sonaba otra titulada ¿De qué color es la piel de Dios?
En casa cuando salen las guitarras y el ambiente se torna de divertido a hilarante, siempre me piden mis hijos que la cante, para partirse la barriga de risa.
Naturalmente la canto con el acento super guiri que tenían los americanos que la perpetraban entonces... de qué colour is la pielll de dious... todos son igualis a los ojos de diouus...
No está nada claro, para mi, el origen de aquel alegre y dinámico movimiento. He leido de todo, que eran masones, que eran evangélicos, que no eran nada, solo se lo pasaban de muerte viajando de gorra, que se forraron con el disco.....superfluosidades. Buscando en la red te enteras que siguieron hasta el 2000 con cursos internacionales de intercambio, y parece que los primeros acabaron siendo líderes en sus respectivos lugares de origen (que suena a masonería de película).
Pero, insisto, no es eso de lo que quiero hablar.
En realidad después de tan largo preámbulo de lo que quiero hablar es de lo poquísimo que me gusta la gente.
El concepto gente. No lo soporto. Es decir... el lechero, en genérico, los socialistas, los rusos, los turistas, los científicos.... y a continuación lo ornamos de tópicos, de lugares comunes, que son, intrinsicamente, falaces.
Cuando me dicen que Jesús murió por la Humanidad, lo rebato. Murió por mi, y por ese señor de Murcia, y por ese niño llamado Hassam que justo ahora se está muriendo de hambre, y por esa chica que no sabe si irse a Madrid a buscarse la vida o quedarse en su pueblo a mustiarse, y por ese cabrón serbio que sin pestañear hizo lo que hizo en Bosnia, y por ese malcarado cobrador de la estación de trenes de Dos Hermanas que al final bromeó con mis hijos y me metí mis prejuicios por donde me cupieran. Uno detrás de otro. Pero de uno en uno. Individual. Completamente único.
Si seremos especiales que tenemos, nada mas y nada menos que nuestro propio Angel de la guarda. Que si solo sospecháramos la majestuosidad, la magnífica presencia que tienen estas maravillosas y prodigiosas criaturas tan cercanas a Dios, nos asustaríamos, estaríamos todas las horas alucinados.
Los musulmanes creen que son dos, uno a la derecha y otro a la izquierda, y parece que van vestidos de invisibles ropas de funcionarios, porque a lo que se dedican es a tomar nota de nuestras acciones, friamente, justo: funcionarialmente.
Prefiero a los cristianos... solo uno (los curas parece que dos, pero es que los necesitan) pero mas enrollaos, mas libres, vigilándonos, ayudandonos, desesando que les pidamos cosas para así no violentar nuestra sagrada Libertad, regalazo (un poco envenenao) del Creador.
Irse por las ramas a veces está bien, pero despista: hablaba de que no me gusta nada la gente.
Pero es porque me gustan las personas... las que me gustan.
La gente me suena a rebaño. Me suena a manipulable. Me suena a sharing. Me suena a clientes potenciales. Me suena a objetivos de marketing. Me suena a grandes fuerzas de asalto. Me suena a estadios llenos de hombres vacíos, como decía Vinicius de Moraes...(porque hoje é sábado e os bares estam llenos de homes vacios)
Serrat, el Magno, tiene una canción en Nadie es Perfecto, un disco de esos que ha sacado los últimos años y de los que no se habla apenas, pero que van cargados con balas, con poesía, inteligencia, sabiduría...Serrat en suma, y que mas o menos viene a decir, pero bien dicho, algo parecido:
La Gente Va Muy Bien
La gente va muy bien en cualquier acto público para llenar la cancha y hacer la ola.
La gente va muy bien para ilustrar catálogos, para consumir mitos y seguir la moda.
La gente va muy bien para construir pirámides, para tirar el carro y hacer el amor.
La gente va muy bien para formar ejércitos y para dar ambiente viva la gente
La gente va muy bien para contarles cuentos para darles porrazos y venderles ungüentos.
La gente va muy bien....La gente va muy bien para decir que SI para decir AMEN
La gente va muy bien como ejemplo de bípedo que llora, se enamora y usa zapatos.
La gente va muy bien yo puedo asegurárselo conozco a esos plebeyos... ¡soy uno de ellos...!
La gente va muy bien para aplaudir al jefe, animar el paisaje y preservar la especie. La gente va muy bien...La gente va muy bien. para decir que SI para decir AMEN
La gente va muy bien...La gente va muy bien. La gente va muy bien...pero que muy bien. La gente va muy bien para decir que SI y por eso también...
La gente va muy bien para enjugar las lagrimas para darse un abrazo y entrar en calor.
La gente va muy bien para vencer obstáculos, para darnos sorpresas, recobrar la memoria y emplear la cabeza
para cambiar la historia y unidos buscar el camino que lleva al Edén La gente va muy bien.
...
Bueno, él tiene mas esperanza que yo y al final de la canción parece que le concede la capacidad de reacción. Yo no. A la gente no. A cada persona, siempre.
Cada persona tiene la capacidad de dar su vida, de amar y de superar los terroríficos reveses de la vida, esos que harán que todos, mas tarde o mas temprano, acabemos conociendo el dolor.
Para hacerse una idea cabal de la diferencia, piensa en una riquísima conversación con un solo interlocutor, y compáralo con una reunión de la comunidad de propietarios.
O piensa en un paseo por la Bahía de Cádiz en el Barco de Daniel y Elena, y desde el agua mira hacía la playa....
Además, lo que llena las playas irracionalmente no son individuos, personas, no, son marabunta, masa, pelotera, bulla, muchedumbre, mucha mucha gente... que se empeña en llamarme a mi, también, gente.
Y aunque me molesta, tienen razón.
Adjunto un video que a pesar de reunir todas las características para que lo abomine, en realidad me gusta mucho.
Lo ha confeccionado el director de Romeo y Julita, la que protagoniza Di Caprio, y de Moulin Rouge, Baz Luhrmann, con el texto del monólogo final -recitado por Kevin Spacey- de la extraordinaria película El Pez Gordo, (The Big Kahuna).
Y una de las cosas que mas me agradan es eso, que no sale gente, salen individuos, con miradas distintas, sonrisas particulares. Y ningún grupo....no gente..... solo personas, ....
Le dedico el video a Suso. Por lo mucho que de él he aprendido, por hecerme ver en él al pedassso de persona que es, antes que gente (siempre me repito) seguro que sin él saber que me enseñaba ni na ni na. Es posible que no le guste, al principio suena a insufrible cadena que si no la mandas en tres minutos a cinco mil amigos se te caerá el pito a cachitos y tu Kharma será de color violeta para siempre, y además la lotería que te iba a tocar le va a tocar a tu vecino... pero si se ve -mira- atentamente, y se oye -escucha- con atención... es una maravilla.
Cuando le pregunto a la gente mas joven que yo, que cada día son mas, y mas, y mas.... por Hilario Camacho, normalmente me dan el disgusto de poner cara de breva y de mover de derecha a izquierda la cabeza, varias veces, como diciendo nidea.
Hilario fue muchas cosas. Para mi generación fue importantísimo. La mejor voz de la historia de España, un músico excepcional adelantado a su época, un poeta, a veces urbano, a veces ni se sabe, normalmente enamorado de la vida -excepto los últimos años, que lo atenazó la depresión- un juerguista impenitente, amigo fiel, trabajador cuando de trabajar se trataba, vividor cuando de vivir se trataba, compositor excelso, de oficio mas o menos oficial cantautor y trovador viajero, incansable, hasta que se cansaba, que se perdía, durante años.... y por encima de todas esas cosas, Hilario era mi amigo.
El día dieciseis de agosto de dos mil seis se me murió. Un jamacuco cruel en el corazón, un latigazo que no soportó su pecho cansado, su alma dolorida. Y se largó por sumas de escaleras en lo que el mismo decía: "mi viaje siempre fue subir....subir"
Pero el cabronazo, se quedó ahí arriba, donde esté, y no quiso bajar.
En tres días se cumple el primer aniversario de su muerte. Es lo único que va a cumplir ya. Es lo único que vamos a celebrar juntos ya. Pero el dolor que siento, en siendo grande, muy grande, no consigue tapar las enormes alegrías que después de irse me ha regalado: amigos, reuniones memorables, y, para siempre, su recuerdo, sus canciones...qué mejor que una canción... no hay nejor regalo que un amigo te pueda dar, y él me regaló miles.
En el foro que se armó después de su muerte he dejado hoy mismo escrito otra nota. Y es que no creo que el dia dieciseis pueda escribir nada. No se porqué.
La copio aquí, cayendo en uno de mis mas legendarios defectos: lo mucho que me repito, pero es que me apetece:
"quedan tres días para el dieciseis de agosto.
Las efemérides, si las analizamos friamente, objetivamente, son solo fechas, idénticas al día anterior, iguales al día siguiente. Pero resulta que no es así. Los aniversarios provocan en los corazones efectos misteriosos, de alegría, si la alegría los habita, de tristeza, si la ausencia es quién llena el pecho y las horas.
Estos días previos al dieciseis me recuerdan a los del año pasado, en los que solo nos preocupaba el calor, las vacaciones, los libros de verano, y lo rápido que estaba pasando agosto. Y desde luego nadie hablábamos en nuestros respectivos ámbitos de Hilario, de hecho andaba por Méjico, y para los que le queríamos, le queremos, era como pasa hoy con el resto de los amigos, están ahí, en el mismo planeta, no hay problema, no hay peligro. Pero llegó el mazazo, inmisericorde. Y este foro, o su predecesor en la casa de Enrique Arévalo y de Ulises, empezaron a echar humo.
El dolor, la sorpresa y el desconcierto nos hicieron buscar, avidamente, un sitio donde encontrarnos, donde hablar y llorar.
Pero como casi todas las empresas humanas, se fue deteniendo, la noria cada vez giraba mas despacio y al día de hoy está casi casi casi parada. De Hilario, si nos fijamos, ya nunca hablamos. A lo mejor ya está todo dicho, y lo no escrito se quedará atesorado en el corazón de cada uno.
Reitero algo que ya he dicho en varias ocasiones, arriesgándome a ser pesao: Cuando se cierra la puerta, se abren las ventanas. Los ratos pasados aquí, se podría decir que de forma virtual, que para mi ha sido muy real, no me los quita nadie. Los amigos entrañables, Estrella, Antonio, Pedro, Gerardo, Victor, Teresa, Delia, Damaluna, JMCaleroma, Rocio, Juan de Buey, Silvia, Cuco, Eva Morón, Periquillo, Javier Batanero, Ignacio, Guillermo, Enrique, Vudi, Uli, Carlos, Gustavo, algunos ya como hermanos, que nos vemos mucho, otros solo conocidos por el foro, otros tristemente viven en el recuerdo, donde solo permanece lo bueno y me importa un bledo lo poco malo que pudo ocurrir (todavía mando en mi memoria y en mis querencias)... Y esas ventanas, luminosas, por donde entra la brisa de la musica y el cariño, es un regalo maravillosos que siempre le agradeceré al Chiquitino Cabrón, que es otro de los nombres por el que conocíamos a Hilario Camacho Velilla.... un amigo mio, del corazón, que se me ha muerto, dentro de tres días va a hacer un año.
Y todavía no he tenido valor para borrar su teléfono de la agenda de mi móvil."
Quería escribir sobre el intenso día en el mar, ayer, empapándome de sal y de colores de acuarelas.
Y quería escribir sobre la fiesta japonesa que se ha montado en mi casa por el 18 cumpleaños de Lino, que son las tres y se acaban de ir los últimos... desde la merienda.
Y quería escribir sobre las fotos que me envía Julia de Amberes, espectaculares.
Y también quería escribir sobre los dibujos de Juan,
y sobre lo distinto que es el Islám de mi hermano al que percibimos filtrado por los fanáticos, y por los que usan ese fanatismo.
Y también quería escribir sobre los carteles preciosos con ideogramas japoneses que ha hecho Tere para decorar el porche para la fiesta japonesa de Lino, o los suchis que ha confeccionado Tom, buenísimos, o sobre lo buena anfitriona que es Celia con sus primas de Egipto, y lo divertida que es, o sobre como Javier nos sorprende a todos con su sabiduría, o sobre la paciencia de Marga, o sobre el verde luminoso de su mirar...
Pero en lugar de sobre alguna de esas cosas, voy a escribir una breve nota sobre un tema muy tonto, chiquitito, casi levemente femenino (guiño de Seda).
Voy a escribir sobre la belleza.
La que nos da nostalgia del Paraiso, y nos hace llorar.
La que no se deja capturar con definiciones.
La que nos hace volar hacia el infinito, a través de las nubes.
La que nos obliga a parar, alguna vez, para poder seguir.
La que es opuesta a la perversidad (Irene)
La que hace estallar los resortes oxidados (Driver).
La que salva nuestro espíritu de tanto dolor o simplemente de lo superficial (Riyue).
La que conforma los ladrillos con que construimos la eternidad y que nos provoca placer y vértigo (Driver).
La que resplancede con la verdad (Platón).
La que nos hace usar una mentira llamada arte para poder enseñarla, para poder delimitarla.
La generadora impenitente de preguntas dificilísimas de responder.
¿por qué el nazi tocaba a Mozart para ambientar la muerte, la desesperación, la fealdad esencial del dolor?
¿por qué crece sola, muere sola, la mas bella flor junto a la mas bella tapia derruida, sin que nadie la disfrute?
¿porque esa nostalgia de ese paraiso que aún no hemos visto?
¿por qué si la belleza es verdad se sirve del arte, que miente?
¿por qué usamos el idioma de los ángeles y lo llamamos música?
¿por qué me gustan las flores secas, tan aparentemente muertas?
¿por qué nos salva la belleza?
Todavía nadie ha conseguido la máquina del movimiento contínuo. Tarden mucho o poco, todas se paran.
Es otro estadio de la humanidad, con esquemas mentales distintos, y en ocasiones opuestos, a los nuestros.
No me atrae especialmente, aunque me pueda intrigar, ni me gusta en exceso, pero curiosamente cuando he conocido japoneses en persona, sobre todo japonesas, me han deslumbrado.
Los que yo he podido conocer son personas dulces, discretas y muy sensibles.
Es como se pulverizan los tópicos y las ideas preconcebidas: Viajando, -si se puede-, y procurando conocer gentes de otros sitios, viajes o no.
Lo que sí que me gusta mucho de ese lejano planeta es la música. No toda, pero la que me gusta me gusta mucho.
De la flauta de caña, el shakuhashi, ya he dicho alguna cosa. Y de vez en cuando me enseñan mis hijos descubrimientos muy hermosos, como bandas sonoras de series... la de Ghost in the Shell es espectacular, nunca mejor dicho... o Escaflone, originales y deslumbrantes. Conozco también un director de orquesta que se llama Hideo Shimazu, que hace una música intimista, con arreglos muy occidentales. O el inefable Kitaro, mal encasillado en eso que llaman New Age, que aun espero al que me dijo que me lo iba a explicar....
Pero en el medio de ese universo sonoro para mi brilla con luz propia Ryuichi Sakamoto.
Lo descubrí en el ochenta y tantos, cuando vi la película Feliz navidad mister Lawrence, que protagonizaban David Bowie y el mismoRyuishi. Me dejó fascinado el tema musical, sobre el que hacía variaciones diversas, cambiando las formaciones, desde orquesta a trio, pasando por piano solo y con forma de elegía, pero siempre el mismo, y me pareció además de bellísimo, muy inspirado y original.
Después lo escuché en El Último Emperador (que no me gustó tanto) y en El Cielo Protector, las dos de Bertolucci, y en películas sueltas, como por ejemplo en Tacones lejanos, de Almodovar.
Y me ganó completamente en las discos que hacía como músico, nada mas, sin la excusa de la banda sonora de películas. Me gusta de todas las jechuras, con el tour que hizo con un violín y un cello hace unos años, con piano nada mas, o acompañando a Jacques Morelenbaum, el cellista de la última banda de Jobim, -que precisamente llamó A Nova Banda (en un alarde de originalidad, el tío) y que tuve la fortuna de ver en el Auditorio de la Cartuja durante la Expo 92-, versionando al maestro de maestros, haciendo que las bossa novas suenen así, precisamente novas, a pesar de que hemos oido cien mil versiones de las canciones de Tom Jobim.
Pongo aquí tres ejemplos, una pieza para piano, Energy Flow, un tema de El Cielo Protector, Rain, para trio con piano, y el legendario Merry Xmas Mr. Lawrence, esta vez en una versión para piano y arpa china, que me emociona cada vez que lo escucho, y ahora gracias a youTube, además, lo veo.
En Rosa concurren diversas circunstancias. Es amiga mía. Es amiga de mi amigo Enrique. Es un alma llena de belleza. Usa los pinceles manchados de acuarelas para compartirla. Es un ser humano muy rico, muy hermoso. Dentro de unos días Enrique y yo vamos a ir a verla a su paraiso escondido en la costa de Cádiz, para ver sus pinturas nuevas, para verla a ella, para reirnos, para hablar. Este vídeo es sobre su obra de hace mucho tiempo. Creo que le voy a tener que montar otro nuevo. Ahora hace otras cosas. Cuando las vea, os lo cuento.
Me molesta que el calor de Sevilla, legendario, nos marque tanto el ritmo de los días.
Es un calor que delimita cualquier actividad, que crea paréntesis temporales, que te impide durante muchas horas simplemente ser.
Y claro, por mucho que denostemos las masificaciones, las sombrillas, la suegra y la neverita, es lógico el éxodo veraniego, al menos, si vives en Sevilla, es lógico.
Aunque también permanecer en el horno tiene sus defensores. Todo es cuestión de adaptarse, como hacen las lagartijas. Ir al centro en agosto es un placer, está casi vacío, y no hay casi atascos (casi) y para los que nos gusta el calor desde luego este es el paraiso.
Pero de vez en cuando se puede uno escapar.
El martes fuimos a Chiclana, a Novo Sancti Petri, donde nos acogieron maravillosamente Eva y Vittorio.
Comida (mas bien bebida, cervecitas heladas) en el chiringuito, mirando las olas, sobremesa larga en el jardín de nuestros anfitriones, y, lo mejor, vuelta a la playa para ver ponerse el sol.
Algún día alguien me explicará porque justo cuendo se acerca la hora mágica, el rato mas bello del día, es cuando la gente se marcha a toda prisa de las playas, cargaitos como van esas criaturas, un niño en cada mano, bajo los brazos dos sillas plegables, y colgando del hombro ese pedazo de sombrilla, a ser posible de rayas. Y se van, dejando atrás una playa normalmente con marea baja, inmensa, casi infinita, con el cielo reflejándose en los charcos y en la superficie casi sin olas, con gaviotas pasando pa completar el cuadro, y el espectáculo alucinante de los colores cambiando casa segundo.
El martes, en Chiclana, en concreto, el mundo era de color naranja.
Y claro, nos metimos en el agua... y me volví a preguntar qué hago viviendo en Sevilla.
Ese frescor salado que me rodeó, esos colores de los que yo formaba parte, esas nubes...
No había manera de salirse del agua, esa soledad, la sensación de irrealidad, el viento parao, el agua perfectamente lisa, el horizonte desaparecido, eran del mismo naranja el agua y el cielo.
Cerquita nadaba Eva, un poco mas pallá, Vittorio, sentada en la orilla, Marga, a unos cientos de metros un par de pescadores. Y la sensación era de estar completamente sumergido en un agua limpia y fresca...y solo, gozosamente solo, disfrutando de un enorme trozo del mundo, con la extraña sensación de estar flotando en el color naranja.
Por tanto no repetiré lo mucho que la quiero, lo mucho que me gusta como canta y lo divertida que es... entre varios millones más de cosas buenas.
Hoy me ha llamado. Para quedar a la hora de la cervecita y recoger las entradas de su concierto con el Guajiro Garcés al piano. Gloria bendita. El día diez de agosto por la noche en los Reales Alcázares, en los jardines. Casi na. Y para darme las credenciales que me permitirán hacerle fotos en ese increible lugar, durante el recital.
Y me ha contado que cuando ha ido a la taquilla a retirar mis entradas esta mañana le ha pasado una cosa muy rara.
La señora que le seguía en la cola le ha preguntado que para cual concierto de los muchos que hay en ese ciclo en el Alcázar está usted sacando localidades, señorita...¿Carmen Cano y Rafael Garcés? hace usted muy bien porque es que de ese se están acabando las entradas, como que ya casi no quedan, y ya verá usted como canta esa mujer, señorita, es que le va a encantar.
Tiene una voz que parece mismamente que es un ángel que canta, señorita.
Carmen me contaba que a esas alturas los akais los tenía brillantes de la risa que se estaba aguantando, por lo gracioso de la situación... y dice usted que me va a gustar...no se puede usted hacer una idea de la voz de la muchacha, es que es pa reventá...bueno, que disfrute usted del concierto.........se hará lo que se pueda, señora.
Osea, Carmen hablando de Carmen con una señora que no la reconoce y que la pone por las nubes, una experiencia religiosa pura, surrealismo sevillano al estilo clásico.
Estoy seguro que Carmen va a disfrutar del concierto.
Pero muchísimo más disfrutaremos los que nos fascina su arte.
Y con el Guajiro Garcés.... que no es el de la foto, esta vez la pongo con Dorantes, otro genio, y mejor persona. Un abrazo, David.
Un buen día, harán unos tres años, me parece, mi hijo Lino me dijo papá enséñame a tocar la guitarra.
Así, sin anestesia.
No es fácil aprender a tocar un instrumento. Te enfrentas las primeras veces que lo coges entre las manos con un enemigo despiadado.
Del violín he oido que no consigues que deje de sonar a gato moribundo hasta despues de cuatro o cinco años de estudio incesante.
De los de viento me comentan que toda una vida no es suficiente.
La guitarra, como el piano, a los pocos días empiezas a tener una cierta ilusión de que a lo mejor lo conseguiré. Después de todo en el piano solo se trara de pulsar un botón llamado tecla, que suena, sí o sí. Y en la guitarra, le das a una cuerda cualquiera sin pulsar traste, y la caja de madera con forma de mujer te engaña emitiendo un sonido precioso.
Falacias.
En el piano cada tecla tiene unos diez millones de maneras matizadas de pulsarla, eso sin exagerar. Exagerando unos mil millones. Y en la guitarra, parecido.
Pero esa mentira (propia del mundo del arte) te seduce y te induce a seguir creyéndote que lo vas a conseguir.
En el caso de Lino, además, es que el tío estaba empeñado. Y cuando Lino se empeña, te quitas de enmedio? por favor?
Muchas horas, muchas...pero muchas. Y empezó a sonarle muy bien.
Papá toca Blackbird... que yo lo vea, y unas horas despues volvía y lo tocaba...mejor.
Cómo será, que al poco tiempo le estaba dando clases a un grupo de padres del APA de su instituto como actividad extraescolar.
Cómo será que al poco tiempo, menos de un año, estaba dando un concierto homenaje a Smashing Pumpkins en la mítica sala Q de Sevilla, con un grupo que había montado poco antes.
Cómo será que en la fiesta de fin de curso de su instituto su grupo fue el fin de fiesta apoteósico.
Cómo será que vió un anuncio de un grupo veterano que buscaba guitarra solista y sacó la plaza. Ahora los domingos por la mañana se los pasa ensayando con gente experimentada. Aprendiendo, disfrutando de ese ambientillo.
Me acuerdo el día que le compramos su guitarra eléctrica. Quedé con un montón de amigos de mi edad, roqueros antiguos, algunos reconvertidos en burgueses, algunos aun con la estética de cuando éramos un poco mas jóvenes, pero todos amigos, todos enrtendiendo de guitarras, todos queriendo escoger la mejor para Lino. Fue muy divertido, y emocionante.
No lleva nada, apenas unos tres años. No se hasta donde va a sorprendernos mi hijo Lino.
Imagino que hasta el infinito, y mas allá.
Pero es que además, le dió por el teatro, protagonizó una obra, y le dieron el premio al mejor actor de Sevilla.
Y además está aprendiendo japonés.
Y va a empezar a estudiar Filosofía, creo que él y dos o tres personas mas.
Además se busca la vida metido en una compañía de animación, entreteniendo niños, y cobrando por eso.
Tengo sentimientos contradictorios con Gabriel García Márquez.
Humanamente no me gusta demasiado.
Pero me subyuga leer sus inmensas obras, Cien años de soledad, Crónica de una muerte anunciada, que es un milagro, y por supuesto El amor en tiempos del cólera. Pocas veces el idioma español se ha elevado con alas mas portentosas. Es más que genial, más que hermoso, más que cualquier cosa que se haya dicho antes.
Con unos quince o dieciseis años leí en algún sitio (sería en Selecciones) que el libro que Gabo se llevaría a una isla desierta, solo uno, que tiene guasa tener que dejar tantísimo fuera, sería La historia de San Michel, de Axel Munthe. Me lanzé ávido a buscarlo, y aun hoy en día lo releo fascinado. Capri es un destino soñado desde entonces... pero ese libro merecde escrito aparte.
Hoy quiero hablar de Rubén Blades. Actor, por ejemplo en Un lugar llamado Milagro, de Robert Redford, cantante, compositor, Ministro de Cultura de Panamá, y especialmente, creador de la canción Pedro Navajas.
De esa canción, de su letra, dijo Gabriel García Márquez que daría toda su creación por haberla escrito él. Es un pelín desagerao, pero la verdad es que en tres o cuatro minutos nos cuenta magistralmente una historia, nos sumerge en un ambiente, nos transporta al mundo chicano de Nueva York.
Solo quiero rendirle homenaje, poniendola aquí en video.
Estamos viviendo una de las mayores revoluciones tecnológicas de la Historia.
No concebimos la vida sin un teléfono móvil, y los tenemos desde antes de ayer.
Cuando Microsoft decidió volcarse en la informática doméstica, hubo carcajadas planetarias, y hoy no se de ninguna casa que no tenga su ordenador personal. Mi querida suegra va a cumplir ochenta y lo usa a diario.
Bill Gates acertó.
Internet era también el sueño de un visionario. ¿Podemos imaginarnos ya el día a día sin la Red?
Cuando yo tenía un estudio de fotos recuerdo que empezaba, muy tímidamente, la fotografía digital.
Mis clientes me preguntaban, tú crees que eso se acabará usando, a que nunca superarán la calidad de los carretes. Sería el año 2000 cuando en la prestigiosa Photokina, en Alemania, manifestaron que el digital más caro nunca superaría a la maquinita de carretes desechable mas barata. Eran unos águilas, unos profetas.... no dieron ni una.
Se me ocurrió vaticinar que a los carretes les quedaban cinco años de vida. Me equivoqué. Eran siete.
Kodak ha anunciado su quiebra técnica y que no va a fabricar más película. Todavía no ha trascendido, pero en los laboratorios ya lo saben, los amigos que tienen en Kodak o sus distribuidores ya les están avisando, para que no gasten demasiado en químicos y para que sus previsiones y sus inversiones vayan, totalmente, encaminadas al digital.
La esperanza de los nostálgicos que se empeñan en seguir en lo que se ha venido en llamar analógico (enfrentado a lo digital) era Fuji. Pues que se vayan olvidando. Fuji ha anunciado que si sigue perdiendo dinero que el proceso de fabricar película es demasiado caro y que en pocos meses.....se acaba.
Me imagino que lo que harán los listos es conservar con frío los billones de carretes que aun quedan en los almacenes, y convertirlos en un artículo de lujo........hasta que se venda el último.
Tanto Fuji como Kodak están invirtiendo ahora en impresoras digitales de muchísima calidad, muy rápidas, y tratando de abaratar los costes, con la vieja tecnología offset para confeccionar vía Internet álbunes impresos sobre papel couché, con el aspecto de las páginas de las revistas del ¿corazón?
Ya lo hacen Hoffman y Fotoprix, y han pegado el pelotazo, no dan abasto.
Y la revolución tecnológica sigue.
Nos quedan muchas maravillas por ver ya mismo, nanotecnología, almacenamiento casi infinito en la cabeza de un alfiler, Internet sin cables y de un ancho imprevisible, la temida ingeniería genética... hasta el legendario coche volador ya está en pruebas, y sin gasolina... con agua.
Mientras, en el jardín, cantan, ensordecedoras, las cigarras.
Ayer, puedo afirmar sin equivocarme, se rompió una rutina.
Ayer cuando me disponía a disfrutar de mi diario rato casi siempre casi solitario -con la gata- mirando morir el sol, se me sentó al lado Marga, y detrás de ella llegó Chema, amigo de mi hijo Javier, y Tom y Teresa. Mas tarde Javier y Lino. Poco después, llegaron mis hijos pequeños, Celia y Juan, con unos cuantos indocumentados: sus amigos.
Pero éstos últimos no sabían dónde se metían, porque estábamos intentando definir que es el Arte.
Sin demasiada pedantería, con definiciones terrestres, de andar por casa.
Y, claro, sometimos a tercer grado a los infantes.
Uno, Xavi, dijo una cosa muy interesante: el arte es la materialización de la belleza. Corto pero sólido.
Tom defendía que el arte es independiente de los artistas, o al menos éstos no son importantes.
Se lo rebatí. Sin el acto creativo no hay arte, hay simple naturaleza, que en si no es ni bella ni fea, solo es. Es el artista el que con su talento y su oficio señala esa transformación de lo creado y lo recrea.
Hablamos del papel del observador en el cierre del ciclo del acto creativo, me discutieron mi aserto de que todo el arte es una mentira, que hace años que defiendo, aunque no será aquí y ahora…
Mas o menos nos reimos. Mas o menos hablamos en serio, y la noche empezaba a avanzar.
De repente alguien dijo quien va a por pizzas.
La conversación siguió, a salvo, el rato que tardaron en llegar.
Y como por un acto de mágia, toda la teoría se vino abajo.... o mejor, se transformaron las definiciones. A partir del momento en que se abrieron los cartones......
Arte eran esa cajas llenas de Cuatro Quesos, Especiales, Barbacoas, Margaritas.
Arte era el airecito que se levantó.
Arte era el cielo negro con puntitos brillantes.
Arte era el placer de estar con tanta gente tan querida.
Desde que mi querido tío Manolo cantaba la Flor de la Canela o Sombras y a mi se me erizaba el vello, cuando todavía computaba mi edad con un solo dígito.
Especialmente América del Sur. Las zambas, las chacareras... después descubrí la música brasileña, y se abrió inmenso otro universo. Pero esa es otra historia.
Sudamérica sonaba, y todavía me suena, a misterio, a lejanía, a paisajes infinitos, a Pampa, a gauchos, a las cataratas del Iguazú, al tango, a Eduardo Falú y a Yupanqui, a Les Luthiers, a Inti Ilimani, Violeta Parra, a me gustas cuando callas, porque estás como ausente, a la Negra Sosa, a Alfonsina, y al mar.
Andando las décadas me enteré que, por ejemplo, Maracaibo, además de una maravillosa palabra con sonidos de leyenda, es un lugar lleno de miseria, de hambre, de injusticias sociales, de desarrollo pendiente. Me enteré de que Sudamérica está llena de gente buena, inteligente, que cohabita con desastres humanos, y que arrastra un lastre que a pesar de los esfuerzos por sacarla del boquete de las deudas y del subdesarrollo les tira pabajo inmisericorde.
Justo por eso he podido conocer a muchos sudamericanos, especialmente argentinos, gentes que no han tenido más remedio que tirar pacá, porque en su casa alguien se les había llevado los muebles, las ilusiones, las esperanzas y el dinero mínimo para subsistir. Gentes muy valiosas que siempre hablan de su Córdoba, de Salta, o de Capital Federal.
Dicen, me cuentan que van saliendo. Ojala. Y ojalá pronto.
Pero esa realidad, y otras que me seca la boca nombrar -pinochos pinochets, videlas sanguinarios, stroesneres inhumanos- se diluyen, afortunadamente, se disuelven el la belleza insondable de la música de América del Sur.
La fealdad de las realidades no vencen, en esta batalla, a los hermosos recuerdos.
Cuando conocí a mi mujer, en la pandilla (qué palabra, pensar que era la que usábamos) solíamos cantar por Paul Simon, por Hilario Camacho... pero especialmente por Sudamérica.
Y desde esa arcana época andaba yo buscando una canción concreta, de la que no sabía ni siquiera el nombre. La cantábamos los amigos, y la cantaba mi novia. Pero de repente, desapareció.
Preguntaba por ella, la tarareaba, decía trocitos de la letra, pero nadie la recordaba.
Y así me he tirado, pues.... unos veintitantos años largos. Y como no sabía el título cuando salió el mítico Napster, padre de todos los emules y bittorrents actuales, empecé a buscarla, siempre poniendo el criterio de búsqueda "Paraná", porque recordaba que hablaba de ese río.
Encontré un montón de canciones, preciosas, que hablaban de ese río, el Paraná no es un río que es un cielo azul que viaja, el Paraná es un zamba, hijo de las cumbres y de la selva...sangre en tus riberas el ceibo en flor....qué se yo... pero la que me gustaba, la que dibujaba una época, la que seguro que cuando la encontrara me iba a romper a nostalgias....esa parecía que nunca había existido.
......hasta que hace unos pocos días conocí a la amiga de un buen amigo, argentina, linda, que entre sus muchas aficiones está la fotografía... vi el hueco y me lancé: no sabrás por casualidad de una canción que me suena que la cantaban los Fronterizos, por el estilo que recuerdo, que habla del río Paraná, y dice algo así como Paraná, para mi....
Con esos datos los normal hubiera sido, vale, sigue soñando, pero mi querida Casta Niebla (no se si le gustará que diga su nombre real) dos días después me la envió por correo electrónico.
No me lo podía creer, me cayó de repente encima toda una adolescencia que yo creía que estaba muerta.
Ha sido muy curioso escucharla, como una máquina del tiempo, como un pincel que me pintara otra vez las tardes de guitarras, la lluvia, el barrio. Tantas cosas. Nunca se van del todo. Te crees que no vas a ver mas esas nubes, pero te salta encima una canción, y la nostalgia te arrolla, te vence, gozosamente te derrota.
Gracias, Casta Niebla. Ha sido un regalo impagable. Maravilloso. Sorpresivo.
Luego miro otra vez por la ventana, y veo en el jardín a mis hijos pequeños, que tienen la edad que yo tenía entonces, con su "pandilla", con sus amigos. Y vuelvo. Vuelvo a mis cincuenta años, felices, pero cincuenta.
Pero el rato que me ha regalado Casta Niebla ya no me lo quita nadie.
Esta es la letra de la canción:
AL VIEJO RIO PARANA - Zamba
Letra y música: Eladia Blázquez
Me vine del Norte por conocer; me han hablado tanto del litoral, que trencé, sin querer, la ilusión de llegar y asombrados mis ojos están, frente al viejo río Paraná.
Me cegó el paisaje con su esplendor; me besó la brisa suave al pasar. El azahar, el verdor envolvió mi soñar; comprendí que la magia se da frente al viejo río Paraná.
Allí me nació esta zamba, mitad ceibal y mitad cedro. Paraná para ti, dice así mi canción. Navegando mi canto se va, por el viejo río Paraná.
Me vine del Norte y esta región puso en mis pupilas fiesta de sol.. Noche azul, ceibo en flor; todo es luz y color; todo es paz y raíz vegetal frente al viejo río Paraná.
Cuando vuelva al pago voy a contar a mi cerro lindo lo que viví. Otra vez cantaré al solar guaraní; otra vez mi recuerdo estará frente al viejo río Paraná.