Blogia

shakuhashi

Milonga del Ángel

Como me da una poquita de verguenza la entrada anterior, por aquello de las intimidades y del pudor (el que no tengo, me refiero), pues pongo otra cosita, aunque me estoy dando cuenta que estoy abusando del YouTube.

Pero es que es una mina, está todo. Y cuando digo todo quiero decir todo.

Bárbaro.

Pero me apetece también montar mis propios vídeos. Por ejemplo, con las fotos que Julia me ha mandado de la semana que se ha pasao la tía en París de la Francia. Vaya fotos.

Teresa está renovando su web y también he visto fotos de pasmarte este mediodía.

Y mi Celia... esa niña sí que hace arte con la cámara... en fin.

Pero hoy no.

Hoy, al hilo de vídeo con el que nos ha convidado Irene, el de Esencia de Mujer, donde suena ese tango de Piazzola, Por una Cabeza, me he acordado de otro tango que me fascina: Milonga del Ángel.

...

 

 

...

No voy a decir nada. Se comenta solo. Hay un montón de versiones en YouTube, incluida una para dos pianos con poca calidad técnica -la grabación- pero excelente musicalmente. Es ésta:

 

 

 

Lo único que voy a preguntarme es qué ángel es ese del que habla el título, Milonga del Ángel, y que cosa le diría ese ángel para que Astor nos regalara esa música... y cómo es posible que después de escribirla le quedara inspiración para seguir componiendo...

 

Se lo dedico a nuestra corresponsal argentina, la Casta Niebla.

Shine, little star, shine

 ...

 

 

En la película Shine hay una escena que me gusta mucho.

Entra David Helffgot en un bar, hecho un desgraciado, con la idiocia pintada en la cara, con la razón disipada en el marasmo donde su padre, un pobre hijo de su tiempo y de su soberbia, le ha sumergido. En el bar está el típico capuyo gracioso que en vez de darle por pegarse martillazos en los huevos, pues le da por meterle caña a un debil mental. Lástima de mudos inteligentes que habrá por el mundo. David (pronúnciese deivid) lo calla, pa siempre, tocando magistralmente El Vuelo del Moscardón, de Rimsky Korsakov. Y de paso con ese despliegue de genialidad, después de muchos años de pesadilla, muestra al mundo quién es, y, lentamente, comienza su redención.

En la vida de David solo hay dos cosas, el piano y el amor de su padre. Pero este señor lo hunde en un charco de lodo negro.

Y creo que a pesar de esa terrible perversidad no debemos ser duros al juzgar el daño irremisible que tantos padres y tantas madres hacen, hacemos, a los hijos. Nadie nace aprendío, y nadie te enseña a ser padre, ni habitualmente el hecho de tener vástagos a tu cargo te convierte en mejor persona. El equipaje de nuestra naturaleza, de cómo somos lo llevamos desde que salimos de la estación al nacer hasta que llega el tren. Para eso está la voluntad, para eso está la libertad, pero no todo el mundo tiene las mismas facultades, y en absoluto somos iguales todos, como postulan algunos. Tenemos los mismos derechos, y parecidas obligaciones, pero después, al fin y a la postre, ca uno es ca uno. Y además, el tiempo que te toca vivir influye muchísimo en tu manera de ver la vida.

O tempora, o mores.

Nunca debemos juzgar con demasiada dureza las acciones de otras generaciones.

Ocurrió que el padre de David lo destrozó. Pero también pudo ser que él se dejó destrozar, o que estaba a un herbor de irse a tomar por culo y se fue a la mínima.

El caso es que de ser un niño prodigio acabó siendo un pobre paria acogido a instituciones, a deambular sin rumbo por la calle, sin oficio ni beneficio, uno de los mejores pianistas de la historia.

La película, maravillosa, narra la vida de David Helffgot, australiano, virtuoso del piano desde niño, de cómo es su mozartiana infancia, de sus estudios en Inglaterra, de su caida a los infiernos de la demencia, y de su redención gloriosa, gracias a bellísimas personas, que aunque cueste creerlo, existen.

(En realidad, hay más gente buena que mala, pero meten menos bulla y no se les ve, habitualmente).

Pero lo que a mi me gustaría reseñar es un asunto que nos cuenta la peli. Lo que pasa es que no se cómo enfocarlo sin caer, de nuevo, en mi provervial ausencia de pudor.

Esta mañana yo estaba agobiado. Incluso muy agobiado. Problemas. Como todo el mundo. pero estos a quien agobian es a mi.

Especialmente algunos relacionados con cosas que hacen sufrir a mis hijos. Son asuntos que no llevo bien: ver sufrir a mi gente. El que diga que la adolescencia es una época feliz es que no ha sido adolescente.

Pero resulta que conozco la teoría, todo eso de la perspectiva, de volar lo suficientemente alto como para no perder la visión de conjunto, y todo eso de mantener tú la calma, que perderla no es un lujo permitible... en fin, todo eso. Pero las teorías son eso, teorías. Luego llega la casuística, los experimentos reales, las prueba-error, el welcome to the real world.

Woody Allen, dijos dos cosas graciosas: pensamos en la infinitud del universo, en la insondable levedad del átomo, hasta que nos llega una letra de la hipoteca, y no sé para qué quiere la gente la inmortalidad si no sabe que hacer un sábado por la tarde si está lloviendo.  La realidad, la terca y puta realidad.

Y así andaba esta mañana tempranito, haciendo cola para renovarme el carnet de conducir, cuando me fijé, sin querer, en una chica joven, monísima, elegante, lo que mis hijos llaman un pepino, y mis coetáneos, tan pasaitos, un bollycao.

Y también vi que llevaba un carrito de niño. Pero me sorprendió ver que en cada mango del carrito tenía unos como frenos de bicicleta. Super pijo de la muerte, lo que les faltaba a los Jané, frenos. Avancé un pasito para ver ese carro de diseño, y me quedé helado.

No era un carrito de bebé. Era un andador, de esos que suelen llevar los abuelos. Cuando la chica avanzó, todo su cuerpo se convulsionó, y cuando la atendieron en el mostrador hablaba con enorme dificultad. Consiguió que le entendieran algo relacionado con que su coche estaba adaptado y que necesitaba información... pero yo enseguida dejé de atender, y me imaginé la vida de esa criatura. No parecía en absoluto desgraciada. Simplemente, hacía lo que tenía que hacer, con más problemas, claro, pero lo hacía. Quería conducir, e iba a conducir. Y me acordé de los problemas de mis hijos.

Y no es que desaparecieran, nada de eso, son inmensos para sus propietarios, pero para mi encajaron en su justísima medida, y esa tía, que estaba buenísima, que era -es- guapísima, con esa enfermedad seguramente del sistema nervioso, seguramente degenerativa, me pegó una bofetá de realidad y de proporcionalidad que dejó colocadas en su exacto lugar las piezas.

Nos mueven a la látima, osea, nos conmueven. Pero no sabemos nada, solo imaginamos. Y es posible, es seguro, que muchas veces esas estrellas, pequeñas, brillen más que nosotros, que las miramos pasar, que las miramos volar, desde el suelo.

Cualquiera que mirara al aparentemente patético David, nuestro pianista, no podría adivinar la cantidad de luz que se estaba desperdiciando, por no saber verla, por no poder mirarla. Y cuando volvió a dar conciertos, dejó al mundo con los pies colgando, admirados, cegados de tanto brillar su estrella.

La vida sigue. Llena de música, de viento, de gente, de vida. De puta vida, de maravillosa vida.

 

....

Postdata o postscriptum:

Me suele ayudar mucho recordar algunos versos de SerratNunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio... nada ni nadie puede impedir que sufran, que se equivoquen, y que un día nos digan adiós... de vez en cuando la vida nos besa en la boca, y a colores se despliega, como un atlas... y por fria que sea mi noche triste, no eché al fuego ni uno solo de los besos que me diste...

Mítico Café

Mítico Café

El próximo 10 de noviembre, en torno a las ocho (de la tarde...¿o era de la mañana?) va a actuar en el Mítico Café, en Nervión, en Sevilla, un grupo de amigos que están unidos por unos enlaces muy pintorescos.

Solo tocan una vez al año, todos viven de sus respectivas profesiones que no son la música (excepto Jose, excelso teclista), todos son músicos magníficos, todos aman a nuestro Hilario Camacho, que en paz descanse, o que no descanse, pero sí en paz, y por fin, son grandes amigos, que se lo pasan de miedo tocando juntos.

En el blog Tierra de Nadie, mi amigo JMCALEROMA, al que entre otras muchas cosas debemos la presencia de don Driver por aquí, está anunciada con todos los detalles la actuación.

...

Solo va a tener un punto negro la noche: que no se en qué momento me van a invitar a subir a la palestra, voy a pillar la guitarra, y más solo la giralda voy a perpretar una canción de Hilario.

Estáis avisados. Y además, se siente, es una promesa.

El Señor, que me ha regalado el inefable don de disfrutar de la música hasta el éxtasis, no me ha llamado, ay, por el camino de interpretarla. Solo os pido caridad cristiana, o laica, pero por favor, pensad que solo serán tres minutos.

Estáis invitados, para escarnio de mi fama, que quedará perjudicada después de semejante insulto a la Música.

Pero es que una promesa es una promesa.

Además, de las muchas canciones que cantamos juntos Hilario y yo en mi jardín, sesiones en las que me solía pedir que me callara, por favor, por caridad, por la paz del mundo, hazlo por nuestra amistad... con este tema, el que voy a cantar, (que por ahora no desvelaré) me dejaba acompañarle e incluso me pidió que lo interpretara sólo, una vez, y me dijo, gran embustero, que le gustó, que no lo había destrozado del todo.

Cuando le pregunté que qué le había parecido la ejecución, me respondió que quizá ejecutarme era excesivo, que con un poco de martirio bastaría.

En cualquier caso, vamos a intentar pasarlo bien. Algunos ya hemos quedado allí. Estoy deseando que llegue el 10.

Find the cost of freedom

 

...

Esta tarde Marga y yo hemos disfrutado de tres conciertos. Cortitos, pero sabrosos. Vivan los DeUveDes.

Uno de Carole King, donde no se cómo ni porqué tocaba Slash, tan increible como siempre.

Bastante bueno, no se puede uno explicar cómo doña Carole con sesenta y tantos años baila como baila, y canta como canta. Qué tía. Siempre me ha parecido una reina. No tanto como mi Joni Mitchell, pero casi. Aunque tampoco es cuestión de comparar.

Después ha caido el Gato Stevens, cuando presentó en la BBC el Teaser and the Firecat, nada menos que en 71. Sólido, compacto, perfecto. Cat Stevens forma parte de muchas células de mis meninges.

Y para terminar un "unplagged" en la MTV de Crosby, Stills y Nash (sin Young, pena) donde me han hecho lamentar no haberlos visto nunca en directo. Tiene que ser una experiencia estar cerca y ver como cada uno entona una melodía completamente diferente, dando como resultado esas canciones. Y solo con la guitarra preparada de don Stephen, que la tiene afinada en Mi mayor al aire, con lo que puede puntear donde le de la gana mientras toca los arpegios casi sin pisar las cuerdas, solo la prima, o casi.

Acabaron, claro, con la Suite Judy Blue Eyes, magnífica, pero antes entonaron un tema que resulta de fusionar el Daylight Again, que es mas o menos nuevo, con el arcaico Find the Cost of Freedom.

Y sobre este tema es sobre lo que quería hablar.

Mi mujer, que suele tener cierta guasa, cuando estaba yo mas emocionado tratando de adivinar qué voz hacía cada uno de los tres, me suelta, pero bueno, esto no es más que una giga, una saga irlandesa. Ésto es, muy bien cantada, una canción de las que escuchaba en todos lados cuando vivía en Irlanda... y es que es verdad. Hablan de lo mismo, de encontrar el coste de la libertad, de tumbarte para sentir el poder de la tierra, ground, el suelo, tu suelo... y la suite de Judy en el fondo es también lo mismo, una canción dedicada a una chavala, en este caso, Judy Collins, la de los ojos azules.

Yo, personalmente, con mi misma mismidad, estoy muy feliz con esa evidente influencia de la antigua música irlandesa en el folk americano de las últimas décadas. La música, como tantas cosas, se mueve en círculos.

Al final, todo es uno, como oliva, olivo y aceituno.

Antonio Carlos Jobim y Orfeo Negro

Andaría por la impresionable edad de los once o doce años, cuando un tío mío muy querido, un glorioso caradura de Algeciras, un enamorado de la vida, mi tío Manolo, me puso un disco que me cambió la vida. Era la banda sonora de la película Orfeo Negro. Dirigida por Marcel Camus en 1959. Ganó la Palma de Oro de Cannes.

Y ahí estaba, por ejemplo, la famosísima Manhá de Carnaval, millones de veces versionada, compuesta por Luiz Bonfá, y cantada por Marphesa Dawn, en la versión más legendaria, la primera. En el LP, que conseguí muchísimos años después, pude disfrutar de la otra versión de Manhá de Carnaval que se canta en la película, cuando Orfeo (Breno Mello, un futbolista que cantaba así de bien)  canta con una letra distinta a la de Eurídyce la mañana del carnaval (... vem uma voz pra falar dos beijos, perdidos, nos labios teus...)

Es ésta:

 

Pero lo que más me trastocó los esquemas fue escuchar, la primera vez, A Felicidade, del maestro Antonio Carlos Jobim.

No podía ser verdad. Eran notas disonantes, y era un ritmo extraño, y lo que decía... tristeza nâo tem fim, felicidades sim... ah... a felicidade é como uma gota de orvalho, que cae como uma lagrima de amor...é como a pluma que o vento vai levando pelo ar, vuela tâo leve, pues tem a vida breve... precisa que haja vento sem parar... aunque en esto de la poesía el culpable era otro monstruo, Vinicius de Moraes, pero esa es otra historia, muy otra historia.

Le pregunté a tío Manolo que qué era esa maravilla y me dijo, chaval, eso es bossa nova. Y cogió la guitarra, y se puso a tocar. Había vivido muchos años en Portugal, y me tradujo la letra, y me cantó más canciones inverosímiles del Brasil. Y me dijo que buscara, donde fuera, cosas de Jobim.

En esa época, el cuaternario, por España más allás de Fórmula V, o copla, o Lola Flores y Manolo Escobar, pues que no había mucho más.

Pero no se cómo me las arreglaría que poco a poco fui encontrando canciones sueltas, y en Pinto, en la calle Cuna, andando los años, incluso discos del maestro. Wave, Stone Flower, Passarim, Terra Brasilis, Urubú, y muchos más que deben de andar por los baules donde duermen los vinilos en casa.

La historia de Ese gigante es de sobras conocida, y su Chica de Ipanema, Garota de Ipanema, ostenta el record de canción más versionada de la historia, con varios cuerpos de ventaja sobre Yesterday.

Pero para mi fue con Orfeo Negro con lo que empezó esta larguísima historia de amor.

Incluso un día le pude estrechar la mano. Fue en Sevilla, durante la Expo del 92. Estaba muy mayor (murió dos años después, en el 94) pero yo no me lo podía creer, era Antonio Brasilero en persona. Me encontré con un capitán de Policía Nacional que era vecino de cuando niños, y le pedí que me facilitara el paso a los camerinos del Auditorio de la Expo. Fue muy gracioso porque Toñi, el policía, le llamaba señor Jobi, sin la eme y con el acento en la o en lugar de la i, y el bueno del maestro no sabía que le hablaba a él, y además se llevó un susto de muerte cuando vió entrar en su camerino a ese armario de uniforme diciéndole señor jobi que aquí vienen a verle pa saludarle. Venía conmigo Marga y Julio, mi hermano que no es mi hermano, y alguna vez nos hemos reido recordándolo.

Este es un magnífico resumen que he encontrado en el omnipresente YouTube de la película, y el tema A Felicidade es el primero que sale:

 

Y este es el Trailer francés:

 

 

 

Esta es una buena versión de las muchas que se pueden encontrar en la red, de un curro que se ha grabado en su salón, pero me gusta cómo la toca a la guitarra y cómo la canta:

 

 

 

 

Y este es el maestro, cantando con Nara Leâo:

Six Feet Under

 

...

Cuando estrenaron A Dos Metros Bajo Tierra, Six Feet Under, precedida de las mejores críticas, me dispuse a disfrutar de una costeada serie americana.

El nivel estaba muy alto con Doctor en Alaska, o ER, Urgencias, Friends, o Los Sopranos, por nombrar solo unas poquitas de las miles que han producido.

Y no es solo cuestión de pastora gansa, que la tienen. Mucho más importantes en las series es la imaginación, la originalidad, el guión en suma, los actores, el director...

Debo decir que Six Feet Under me decepcionó.

Lo tenía todo, pero para mi estaba rodeada de una bruma de negativismo que te hacía terminar casi todos los epidodios de mal humor. Todo era una mierda. Todos sufrían lo indecible, de manera continuada, cada segundo del día, sin resquicio para la alegría ni la esperanza.

Dejé de verla.

Siguieron un montón de temporadas, creo que seis, que veía muy de vez en cuando, comprobando lo triste que eran las vidas de los protagonistas.

Y de casualidad el otro día vi el último episodio.

Es muy curioso. Solo con ese capítulo, the last one, me han reconciliado con los Fisher.

Imagino que debe ser una táctica de marketing, que ya que van a terminar se nos quede un buen sabor de boca, pero conmigo ha funcionado.

Es un episodio magnífico, mejor que muchas películas.... y los nueve últimos minutos que he colgado arriba con el vídeo, fantásticos.

No quiero imaginar las movidas de producción que habrán montado para escenitas de segundos, pero el resultado es muy bueno, es extraordinario.

Y al que haya elegido la canción... me quito el sombrero.

Es posible que si no habéis segido la serie no entendáis mucho de estas escenas, y además lo suyo sería ver el capítulo entero, no solo nueve minutitos.

Pero es que me parece que en si mismo ese final es ya un prodigio.

Pasad y juzgad.

Solo una pequeña aclaración: el que sale al principio cantando y luego le habla a la niña como en off es Nate, uno de los hermanos Ficher que murió dos episodios antes.

...

ACTUALIZACIÓN:

La canción, que es buenísima, es de una tal Sia, de la que buscaré más cosas, y se llama Breathe Me.

El video clip es muy original:

 

 ...

 

SEGUNDA ACTUALIZACIÓN:

Por recomendadción de Julia (aconsejo seguir siempre cualquier recomendación de Julia) he buscado la promo de la quinta temporada. Genial. Si ya usaban ese tema de Sia, quiere decir que terminar el último episodio con esa canción es un guiño. La verdad es que me gusta cada vez más. Solo la introducción de piano ya es hipnótica, y los cambios de ritmo brutales, y la voz... esa voz...

Es una sobredosis poner tres vídeos de la misma música, pero así son las cosas, y así se las hemos contado:

 

 





...

Marcelos y Juncos

Marcelos  y  Juncos

La tarde de ayer, sábado, sagrada habitualmente para mi, he trabajado.

Normalmente la consagro a la molicie, a charlar, leer, pasear, y por definición, intento ni pensar en trabajo.
Pero como el cliente no podía otro día, pues me pliego. Como decía don Quijote... me avengo... y no me arrepiento. Ha sido una tarde deliciosa.

Se trata de un guitarrista excelente, chileno, que da clases en el conservatorio de Jerez. Marcelo de la Puebla.
Y está liado con su próximo CD, que se va a llamar Puentes, y quería unas fotillos para la portada, para la web... en fin, para usarlas donde le hiciera falta.


Empezamos en la Plaza de España, donde hay unos cuantos puentecitos sobre el que fue un hermoso estanque, donde de chico mi padre nos daba paseos en barca, y que ahora está seco como un bacalao.


Después, ya al atardecer, nos fuimos al puente de Triana. Y allí es donde se hizo magia.


Por mucho empeño que puse, nunca se podrá captar el cambiante divertimento de las nubes, el agua, el amarillo de Sevilla, las siluetas de la gente, y mientras, por aquello de dar verosimilitud a las fotos, Marcelo tocando.


Es una de mis prerrogativas. Creo que alguna vez ya lo he comentado: cuando le hago fotos a músicos, les "obligo" a tocar con la excusa de que necesito empaparme de su espíritu, o cualquier otra cursilada, (que suelen ser verdad) con lo que he tenido muchas veces el privilegio de escuchar en miniconciertos privados a verdaderos virtuosos. Eso que me llevo.

Como todavía no he conseguido poner más de una foto en este blog, siempre que quiero poner varias imágenes tengo que juntarlas en una sola, y queda cutre y pequeñito, pero al menos puede dar una idea del espectáculo al que asistimos Marcelo y yo... no nos queríamos ir ni cuando ya se había marchado, agotado, el sol.

Porque entonces las luces del puente se encendieron y empezó la sesión de noche...

 ....

 

Pero es que tampoco el domingo ha habido manera de descansar haciendo una de mis actividades preferidas: no hacer absolutamente nada, como los gatos.

Se casaba un sobrino, en el centro, boda de pamelas, de colores inverosímiles, de solecito, de coro, y mi tío Juan, el cura, cantando la misa... literalmente... cantándola, como cuando era en latín... una maravilla, precioso.

Pero lo mejor, y más agotador, estaba por venir... el encuentro con  Juncos de toda jaez y de toda ralea, de toda la geografía de España.

A pesar de mi legendaria y proverbial ausencia de pudor, me corto y paro... pero sí que quiero comentar una curiosa sensación que he tenido todo el día:

La de estar en casa. Estar con mis primos, sobrinos, mis tíos, mi padre, amigos de la infancia, me ha provocado una abrigada sensación de estar con los míos, que me ha calentado el corazón.

Y es muy grato. Es muy rejuvenecedor.

Todos han prometido volver a Sevilla para la inauguración de mi exposición en enero... bellacos, no les creo... pero con que vinieran tres o cuatro ya me conformo... la iban a liar.

Es muy curioso como estas pequeñas mariconadas me reconcilian de vez en cuando con la vida.

Que buena falta me hace.

El olor de la felicidad

El olor de la felicidad

De vez en cuando la cosas inanimadas (¿inanimadas significa sin alma?) te tocan el hombro. Entonces te vuelves y las miras a los ojos, y te quedas callado, chiquitito, con los ojos muy abiertos, espectante.

Ahora me pasa con mucha frecuencia. Por ejemplo si al atardecer hay nubes, el show que montan cambiando de colores, me gusta. Es muy tópico pero es que me encanta. O si llueve... me parece un espectáculo donde el planeta se luce cambiando de ropajes, y de colores, y de olores. O los árboles, casi todos me fascinan. O cuando paseo por las tardes con Marga (las tardes que paseo) y vamos por el campo de alrededor de casa y no se oye nada, nada de nada. También me sorprenden mucho las sombras de las plantas que se ven algunas tardes proyectadas en la pared del salón, cuando el sol casi se ha puesto, porque parece que bailan. Y me sorprenden siempre las olas, y su canción peremne, sean como sean, y me gusta mucho, claro, mirar el fuego.

Eso solo por hablar de las cosas. Con los bichos prefiero no empezar... por ejemplo... me puedo pasar horas mirando planear una cigueña... Y ya paro, que si siguiera por ese camino entonces el nivel de cursilería llegaría a cotas completamente insoportables.

...

 

Me pasaba de niño con el viento.

Especialmente si era una brisa cálida.

Iba al colegio, tapado hasta las orejas (cuando yo era niño hacía más frio que ahora, me parece), arresío, y, sin avisar, un algo invisible me acariciaba los carrillos helados, y me los entonaba. Recuerdo que entonces me paraba y saboreaba ese regalo.

Yo entonces no sabía que lo hacía, solo lo hacía, Y no le ponía palabras, no lo vebalizaba, ni se me pasaba por las mientes la poesía de la brisa, ni nada parecido, y en realidad no sabía que muchísimos años después, en mi casa, paseando por el jardín, al mundo le dio por confluir en un punto mágico, y de repente me atacó con violencia toda la nostalgia del universo... ocurrió que al mismo tiempo me asaltó a traición una brisa templada, y me aferró en las entretelas el aroma de todos los jazmines de la historia. Y ocurrió que me acordé, que supe, como si me pasara en ese momento, lo que me ocurría de niño con las brisas.

Y me acordé, sin querer acordarme, de aquello tan lejano que sentía sin saber que lo sentía, de aquello que me encantaba sin ser consciente de lo mucho que me gustaba. Se me vino de un solo buche toda la ambrosía, toda la malvasía, toda la mistela de la verdadera patria del hombre, que es la niñez.

...... 

Una remota semana santa, andando con mi novia por la calle Doña María Coronel en un segundo concreto nos quedamos parados los dos. Es una calle del centro de Sevilla, al lado de san Pedro, muy especial porque está cuajaita de naranjos, y ese año además rebosaba de azahares. Fue curioso porque sin ponernos de acuerdo dejamos de andar, debajo de un naranjito que parecía nevado, y los dos comentamos algo parecido a huele como cuando yo era chico. Es un recuerdo que a punto de cumplir las bodas de plata comentamos de vez en cuando, sobre todo si pasamos por esa calle, en primavera, y volvemos a oler azahares.

A mi me pasan cositas parecidas con otras dos flores, con los nardos (¡Dios de mi vida, cómo huele una vara de nardo!) y en los calurosísimos veranos de mi pueblo, con las damas de noche.

En casa al aroma de cualquiera de esas flores les solemos llamar el olor de la felicidad.

El miércoles cayó una tromba en mi casa. Imagino que en el resto del mundo también, pero no me importa el resto del mundo. Me preocupa que esa agua me tiró al suelo todos los jazmines de mi porche. Todos.

Tampoco hay ya nardos, ni habrán azahares hasta marzo, ni dama de noche hasta julio.

La tierra anda preñada de olores, el café recien molido, las calles después de la lluvia, el pino de la entrada, los libros cuando los estrenas, los lápices, las gomas de nata Milán...

pero ninguno es el olor de la felicidad.

Llegará la navidad con su tristeza y sus castañas asadas, y pasará, dejándonos agotados, y entonces sabremos que la primavera está ahí a la vuelta. Y se me llenará, por fin, otra vez, el porche de jazmines. Otra vez.

...

Pero queda mucho....

17 de enero del 8

Aviso, porque el que avisa no es traidor... es avisador:

El día 17 de enero de 2008 estáis invitados a la inauguración de mi exposición, Sevilla reinventada,  en la sala de exposiciones de la Fundación de Cultura Andaluza.

Se garantiza copa, música (tengo que ver a qué músico invito para tocar, y si quiere tocar...) y agradable compaña.

Sobre las fotos, está por ver que pueda garantizar nada. Lo voy a intentar, pero ya veremos que consigo.

Las carnes abiertas.

Todavía no me lo creo.

Cocheros

Cocheros

La población española, en estos días, se divide entre los que ya han visto El Orfanato, y los que la van a ver pronto.

Yo estoy en el segundo grupo.

Pero todos mis hijos, excepto Julia porque en Bruselas aun no se ha estrenado, la han visto. Y están entusiasmados.

De hecho Javier en su blog le hace una crítica que a mi me parece excelente: http://flipatejiriendo.blogspot.com/2007/10/el-orfanato.html

Pero a lo que voy es a otra cosita.

Ayer vi la entrevista que le hacía Buenafuente, de madrugada, a su director, José Antonio Bayona.

Hacia mucho que no veía sudar así a Andreu.

Qué tío el Bayona, el chavalito que la ha escrito y dirigido, con la fantástica ayuda de Guillermo del Toro. Qué tío.

Es que no abría la boca. Y mira que el Buenafuente tiene tablas, pero to era pa na.

y me recordó una cosa que había leido de Nijinski, al parecer el mejor bailarín de la historia, reconocido por gente como Nureyev...

decían que en el escenario era poesía en movimiento, te hacía llorar, soñar, reir, era un artista maravilloso.

Pero en cuanto bajaba del escenario se volvía como catatónico, y la cara se le ponía estuporosa. Y, literalmente, alguien coetáneo suyo dejó escrito que era inútil intentar conversar con el maestro... que tenía el nivel mental de un cochero.

No me quiero imaginar cómo serían los cocheros, los conductores de los coches de caballo de final del XIX y principios del XX. Pero desde luego observando la mirada bovina y la ausencia de conversación de ese, al parecer, excelso director de cine, Bayona, pues me puedo imaginar facilmente como serían aquellos cocheros.

Catorce euros

Catorce euros

Nunca me ha interesado mucho el dinero.

Para mi desgracia.

Lo que sí que me interesan son los libros.

Y cuando uno me llama, o me lo recomiendan, o solo siento curiosidad, agarro, voy a Beta, y me lo compro.

Y si luego resulta que no me ha gustado, pues bueno, pues vale, a dormir a la librería, o lo regalo.

Pero jamás me había pasado que si algún libro me había decepcionado le había dado la vuelta para mirar el precio. Me compré El Amante de la Belleza, de Victor Saltero. Y tuve que mirar lo que me había costado para saber exactamente cuanto dinero había tirado a la basura.

Qué cosa mas mala. Qué bodrio. No puede ser que existan editores que editen esa infamia contra la literatura.

Para empezar, el personaje protagonista, un tristísimo remedo de todos los detectives de la historia, compendiados, pero mal, se llama igual que el autor del libro.
Varias posibilidades: o forma parte de la broma que es la existencia del  libro, siendo quizá el único detalle de inteligencia que demuestra el autor, o es que es un insufrible ególatra, que muestra sus frustraciones colocándose en esa Sevilla ideal, siendo él ideal de la muerte, con un mayordomo inglés pero ¿sevillano? ideal, con una amante ideal, con una fortuna ideal, y el oportuno amigo policia borrico ideal.

Penoso.

Son los catorce euros peor gastados de los últimos... ¿días? Puede que meses. Porque encima, para terminar de estafar al comprafor del libro, usa un tipo de letra gigante, que en una edición normal y decente ocuparía apenas un cuadernillo. No tardé ni una hora en terminar ese lo que sea que este tío ha perpetrado. Encima el pavo no ha currado nada, lo ha despachado en dos patadas, animado por el éxito de su primer libro, que no pienso sufrir, Sucedió en el AVE.

Y mira que a mi aquí de lo que me gusta escribir es de lo que me gusta, pero ésto lo considero una obligación moral, por si puedo evitar que otro tropiece en la misma piedra que yo.

En fin, con esos catorce eurazos me podría haber tomado un oloroso con una ración de gambas en el Giralda...

 

ACTUALIZACIÓN:

después de escribir la entrada, me he puesto a buscar para ver el careto que maneja el Victor Saltero, que seguramente es un pseudónimo... no hay manera de saber quién es, pero he encontrado comentarios (de los no pagados, osea, de los blog), donde lo ponen a parir. Un botoncito de muestra: http://www.isaacj.com/index.php?/foro/viewthread/1188/

 

....

Un sábado soleado pasado en la Peña Bética de Dos Hermanas

Un sábado soleado pasado en la Peña Bética de Dos Hermanas

El sábado, 20 de octubre, un día corriente, despejado, caluroso, fui despertado con violencia y crueldad a la imnoble hora de las diez de la mañana, después de haber estado la noche anterior hasta tarde con la crema de la poesía patria.

Rapidamente empezaron las felicitaciones de la multitud ingente que conforman mis hijos, y mi esposa apareció con un papelón de calentitos (fuera de Sevilla se les conoce por churros).

Después de dar cumplida cuenta del desayuno, ayudado magistralmente por el niño carcelario, el Prieto, (que al enterarse de que Julia se había llegado desde Bruselas, cogió el portante y se vino desde Granada), empezó una agotadora actividad, especialmente entre las niñas, de cuartos de baños, vestidos, secadores, cambio e intercambio de zapatos... y mientras a mi no me dejaban moverme, lo siento, no hay cuartobaño pa ti, estate quietecito... tómate otro café.

Pero no te duermas que tenemos reserva a las dos y media... reserva dónde... y todos a la vez, sí, hombre, a ti te lo vamos a decir...

Es costumbre en casa que por mi cumpleaños comamos todos en un restaurante, los ocho, y desde hace unos años nueve con mi madre. Pero este año por pasar de la mitad de un siglo, esperaba una mariscada, fina, elegante, pero mariscada.

De repente me avisan que hay un tío en la puerta que me trae un paquete, de Madrid... emoción... es de Rocio, es un reloj, un peluco ganso, precioso, pero no tanto como ella, mi Rocio. Empieza el capítulo de lágrimas. Nadie me consuela. Todos me ignoran. Siguen arreglándose, todos.... menos yo.

......... 

Por fin Teresa, sobre la una y media, se me encara, tú que hace así, a qué esperas...

doce segundos después estoy maqueao, listo para lo que me tengan preparado.

Yo, en ese momento, me imagino que al ser el cumpleaños cincuenta tendrán el detalle de darme una langosta, mi sueño inalcanzable, y lo comento de viva voz. Pero me dice Javi... bueno, te lo vamos a contar, vamos a tomar tapitas por tu cumpleaños en la Peña Bética de Dos Hermanas, que son muy caseras y baratitas, y oyendo los partidos, un día es un día... Cabrones. Saben que oir futbol por la radio me afloja las piernas y me hace perder el conocimiento. Panda de mamones...

Las dos. ¿Cómo vamos..? hay que llevar los tres coches...¿Por? tú te callas... vale. Marga conduce mi coche, y Juan se viene... hay que recoger a tu Madre en Heliópolis... genial, viene mi madre... ¿alguien más? a  ti te lo voy a contar... vale.

Después de recoger a mi madre, me cuentan hay que pasar por Dos Hermanas a recoger "una cosa". Sssielos, va a ser verdad lo de la Peña Bética...

Cuando al rato llegamos al pueblo, de repente paramos frente a una venta, atestada de personal municipal bien apretado, y pienso... odio las ventas, pero si es lo que me han preparado, me lo guardo y que crean que es lo que más me gusta del mundo... así de buena gente soy... pero en vez de bajar Marga me da un antifaz de dormir y una bufanda... Juan, tápale bien los ojitos a tu padre.

¿no es aquí entonces...? vaya, qué lásssstima.... no, un poquito mas palante.

 

Nunca me imaginé que moverte sin ver nada fuera tan irreal. Me van describiendo lo que ven....ahora camellos....los carteles están en francés, Marga, tú no te habrás perdido?

Al fin paran, me bajan... y después de oir una verja metálica misteriosa, me dicen que me quite las vendas....

 

¡estaba en mi jardín, con casi todos mis hermanos, mis sobrinos, y mis amigos más antiguos, una muchedumbre gritándome SORPRESA......!

Llevo viendo eso mismo en películas toda mi vida, pero jamás me hubiera imaginado esa emoción. No sabía a quién abrazar. Y Teresita en ese momento me dio un ramo de flores naranjas, que luego, de noche me enteré que me lo había mandado Silvia...

Empezaron a desfilar regalos, abrazos, besos, y mucha mucha emoción.

Y comida, y enooormes langostinos, y vinos fabulosos... y no pude probar absolutamente nada. Nada. Todo el tiempo era poco para ver a todo el mundo.

Hubo música, hubo muchas risas, y muchos recuerdos.

Y la tarde transcurrió mansa, morosa...

Y así me hicieron que esa faena de cumplir cincuenta años fuera el día mas bonito y completo, y que ese trance fuera muy grato, muy feliz.

Y mi Pepe se encargó de que hayan mas de ochocientas fotos... que me espera mucho curro porque las quiero colgar todas en un álbum Picasa, y vídeos, sobre todo uno donde se me ve la cara de lelo con la boca abierta que se me pone al quitarme las vendas de los ojitos y ver mi casa y mi gente... (pero chiquillo, di algo, oye, que no dice nada... qué iba a decir, si estaba luchando para no ponerme a llorar...)  Hay muchas más cosas que podría contar, pero creo que ya he transgredido ampliamente el límite que marca el pudor más elemental.

En breve, si no aburro mucho, fotos.

La Casa de la Llave

Mi buena amiga Silvia, de Madrid, me contó la mágica y extraña hitoria que de la que dimana este libro de poemas.

Si quiere, la contará. Por lo pronto, de mientras me consigue un ejemplar, por extraños vericuetos y sorteando hermosos avatares, me ha enviado esta estremecedora selección, que comparto:

 

 

LA CASA DE LA LLAVE
Mada Alderete Vicent
Ediciones Baile del Sol

Estos poemas se escribieron en una Casa de Emergencia y en una casa de Acogida, dos refugios para mujeres que eran víctimas de violencia, en la provincia de Madrid entre el verano del 2002 y el otoño del 2006. Los nombres propios son la única mentira

En mi primer día
del trabajo nuevo
me han colgado un puñado de llaves del cuello
y me han dejado sola
tengo encerradas a seis mujeres
a sus hijas y a sus hijos
no es una cárcel
sólo cuido de que sus amantes
no las quieran demasiado



primer día

ojeo asombrada
el libro de incidencias
“beatriz ha llorado”
“el niño de maría se asusta con los ruidos”
“lola no quiere comer verdura”
“hay que arreglar el grifo de la habitación del fondo”
en este libro se junta todo
como en la vida
y a veces cuesta trabajo
diferenciar
lo importante
de lo accesorio



la muñeca rusa

ella es tan preciosa
que me dan ganas
de quitarle la tristeza de los ojos con mi mano
pasea las lágrimas por la casa
y a veces las junta con risa
sobre todo cuando ve a carmencita
gatear con el culo
con sus ojos tristes abraza a su hijo
le dice que se coma
toda la verdura
viene a mi despacho
con un libro de autoestima en la mano
me mira y me dice
mi español no es muy bueno
no entiendo
¿qué es rencor?



muñeca rusa (2) la lista macabra

se sienta a mi lado
para hacer la entrevista
“en profundidad”
que tiene también una larga
y macabra lista
de posibilidades
patadas
mordiscos
empujones
bofetadas
estrangulamientos
puñaladas
violaciones
.....
ella me va diciendo si o no
con la cabeza agachada
dice casi todo si

la lista macabra (2)

estoy obsesionada con la lista macabra
la leo y la leo
no puedo separar las vista del papel
la mujer que tengo ahora delante de mi
no se asusta por una lista cualquiera
son solo palabras escritas
contesta a l cuestionario
con tranquilidad
dice no, si
dice casi siempre si
espera, me sujeta el brazo pensativa
tengo una dudad
las tijeras de pescado
¿es arma blanca?



Pensé que verían telenovelas
y ven los informativos

Se llaman unas a otras
cuando sale en la tele
otra mujer asesinada



sólo tiene 10 años
pero ha visto muchas cosas
le han dicho que es malo
malo de naturaleza
que es mucho peor
que cualquier otro tipo de malo
eres imposible
serás un maltratador como tu padre
nadie te va a querer

tiene 10 años
se clava los cuchillos de la cocina
se esconde durante horas
enciende el horno
rompe cosas
se pinta con témperas el pelo de azul
agujerea su oreja con chinchetas oxidadas

a veces le acaricio la cabeza
y sonríe
igual que si tuviera
10 años

juego a que soy una bruja con la niña de la varicela
al otro lado de la casa un niño grita aterrorizado
voy corriendo

está escondido en un rincón, llorando
qué te pasa, te has hecho daño
nooooo hay una bruja mala allí
le abrazo
no te asustes
no te asustes

en esta casa no hay brujas
no te asustes

sólo hay una educadora tonta
que cambia la voz
sin darse cuenta
de que tú
tienes dentro
todo el miedo del mundo



algunas veces no se entiende ni ella
tiene tanto miedo a volver con él...
pero él dice que la quiere
y esa esºla frase mágica
me quiere
me quiere
y yo necesito tanto amor...
así que no se

el amor malo
¿también cuenta como amor?



los ex llaman a las mujeres
con amenazas de muerte
o con promesas de regalos
y una vida mejor
ellas cambian los móviles
pero por arte de magia
ellos las vuelven a llamar
puede que estén enfermos
que de pequeños nunca les quisieran
que nunca les enseñaran su lado femenino
y por eso se aferran al de sus mujeres
por eso no pueden dejarlas ir
se quedarían vacíos
su fantasía de completud personal
termina cuando ellas salen por la puerta.
cuando me canso de cuidar
me cuido de cansarme más
de romperme a pedacitos
y me escondo un poco en el despacho
si una mujer baja a buscarme
le pregunto qué quiere
si no es urgente le digo que ahora no puedo
ahora no puedo
estoy haciendo una cosa
ella piensa que escribo algo en el ordenador
o en los expedientes
pero no
la cosa que estoy haciendo es respirar, respirar
hacerme fuerte
ensayar una sonrisa nueva
estirarme
mirar al parque desde las rejas de la ventana
contar el tiempo que me queda para soltar en la mesa el manojo de llaves
y salir de este encierro
y entonces si
salgo como si nada, le digo ¿qué querías?
estoy a tu entera disposición
a veces añado, señorita escarlata

qué suerte tienes
siempre estás de buen humor, me dice ella.

Todo es nada. Y menos que nada.

Todo es nada. Y menos que nada.

En puridad, todo es nada.

Si nos ponemos materiales, no vamos a tener mas remedio que ponernos terrestres, en el Universo hay mas nada que no-nada.

Los átomos tienen más huecos que protones o electrones. Nos podemos imaginar al núcleo de un átomo cualquiera, el más simple, el del Hidrógeno, uno y uno, menos es imposible... pués para hacernos una idea, el protón estaría en el medio de la Catedral de Sevilla, y sería del tamaño del ojo de un mosquito, mientras el electrón andaría dando vueltas alocadas por los tejados de la catedral, a una velocidad próxima a la de la luz. Además, el núcleo, esa puntita de alfiler, pesaría cientos de millones de veces mas que toda la catedral de Sevilla y san Pedro de Roma juntos. Misterios extraordinariamente misteriosos.

Bueno, pues de resultas que esos huecos y esas pequeñíiiiiiisimas partículas son los ladrillos de los que estamos hechos.

Se da otra muy curiosa circunstancia, que este universo, que es el que conocemos, nada toca a nada. Es imposible que un átomo llegue realmente a tocar a otro átomo. Ronean, se miran, se acercan, echan un tiento, pero lo que se dice tocarse, de verdad meterse mano, jamás.

Para hacerse una idea, solo hay que recordar lo que cuesta (cuando se consigue) que dos imanes se junten por polos del mismo signo.

Es posible que cuando a un paracaidista no se le abra el paracaidas principal, y de mientras se acuerda y no de si era la anilla B o la C la que había que jalar para que se abra, de una puta vez, el paracaidas secundario, pues que no se crea mucho eso de que los cuerpos en realidad no se tocan, acordándose del Coyote haciendo boquetes en los desfiladeros del Colorado mientras ve como se le escapa, bip bip, siempre el repelente correcaminos... o a lo mejor nuestro paracaidista se acuerda de un huevo fresco cayéndose al suelo de la cocina, de las cosas más antipáticas que te pueden pasar en la cocina.... pero lo cierto y verdad es que son fuerzas electromagnéticas las que actúan, las que hacen que todo ocurra, aunque las llamemos fuerzas mecánicas, o lo llamemos rozamiento y coeficiente de fricción, o mecánica de fluidos... todo una entelequia, porque no es más que magnetismo entre átomos, energía atómica, osea. Imanes. Solo imanes. Es lo que somos, lo que todo es.

Imanes.

Como decía Serrat, nunca es triste la verdad. Lo que no tiene es remedio.

Entonces, vamos a ver, qué pasa cuando esta mañana, muy tempranito, con un maravilloso tono gris en el cielo, con el verde de la grama brillando de humedad, se me ha inflado el pecho, mientras en silencio, delicioso silencio, me he tomado un café humeante al ladito de Marga.

O que ocurre cuando no puedo dejar de mirar unas hojas de buganvilla (lo que llamamos flores de buganvilla en realidad son hojas, la florecilla, la pobre, es una porquería) iluminada por un rayito de sol, mientras el resto del mundo permanece oscuro, bajo el nublado que nos envuelve.

Santa Teresa lo enfocó desde su místico punto de vista: Fatígase del tiempo en que miró puntos de honra y en el engaño que traía de creer que era honra lo que el mundo llama honra; ve que es grandísima mentira y que todos andamos en ella; entiende que la verdadera honra no es mentirosa, sino verdadera, teniendo en algo lo que es algo, y lo que no es nada tenerlo en nonada, pues todo es nada y menos que nada lo que se acaba y no contenta a Dios.

Es curioso que esto lo dejó escrito hace la pila de años, de siglos, pero es que sigue vigente.

Pero a mi me gustaría enfocarlo de una manera mas difícil, sin nombrar a Dios, aunque siempre me sobrevuele. Por eso me gusta hablar de la poesía, de la belleza, del idioma de los ángeles -la música- de lo verdadero que es lo bello, y, como dice Suso, de lo bello que es lo verdadero (aunque, como he repetido antes por esta bitácora, para señalar dónde se esconde ese bello o ese verdadero usemos a ese mentiroso llamado ARTE)...

Es algo que en mi tierna y remota juventud quise aprender de Tolkien, fervoroso católico, enamorado apasionado del Creador, pero que no lo nombra ni una sola vez en su producción literaria, aunque siempre Lo esté entreverado entre sus líneas, estando sin estar.

Por eso sostengo que además de esos huecos, de esas partículas, de esas energías inmensas, (ceniza a la ceniza), por encima de todo eso, hay algo llamado espíritu, una grieta por las que nos escapamos del barro que es todo eso, el barro que está conformado por todos esos protones, partículas quánticas, valencias, ácidos, bases, benceno, aminoácidos, proteinas, carbonohidratos, qué se yo, que siempre suspendía en química.... una grieta por la que salimos volando hacia el infinito, algo que nos hace sonreir cuando una simple brisa nos acaricia la cara.

Ponedle el nombre que queráis.

Yo le llamaré ser un ser humano. Simplemente.

Solo cuatro cosas

Solo cuatro cosas

Mi muy admirada y adorada Rocio Arana, Corazón de Ámbar para mi, Lírio para su padre, Adaldrida para el mundo, y muchos nombres más que no alcanzan a compendiarla, me lanzó un reto (que al parecer se le suele llamar meme....¿?) desde su blogg, enlazado el segundo aquí en Shakuhashi (el primero es el de mi niño él), a la derecha...

El desafío consistía en enunciar en cuatro puntos, solo en cuatro, sin pensarlo demasiado, lo que mas te desagrada de la vida. Como se puede percibir, la tarea es ardua.

Someto aquí lo que le contesté en su bitácora, por mor de que si os apetece, enumeréis vuestras cuatro fobias, sin demasiadas profundidades.

Después de mandarle estas que ahora voy a copiar (tal y como se lo remití a ella, sin alterarlo, ya sabéis, la pureza y todo eso....) se me han ocurrido unas doscientas mil más. Eso sin exagerar. Exagerando, varios cienes de millones (esta parida de la que suelo abusar sin sonrojarme se la escuchaba a Tip y Coll).

Hela:

 

toda vez que he sido amablemente informado, paso a intentar la muy difícil tarea de compendiar en cuatro puntos lo que me desagrada de la vida que habitamos, al tiempo que intento no parecer una miss mundo hablando de la paz de la tierra:

-no soporto oir un transistor en domingo radiando futbol.

-no soporto la idiocia y la estulticia, especialmente las mías.

-me desagradan profundamente las personas tacañas, monetaria y moralmente hablando.

-no puedo soportar, en general, a los de raza vikinga, desde Inglaterra hasta Islandia, pero me pasa solo con los varones. Con las hembras soy mas indulgente.

Eran cuatro puntos el reto, ¿no?
Ea. Listo.

al fin cincuenta

al fin cincuenta

Llevo desde los treinta y tantos diciendo que estoy ya en la cuesta abajo porque voy camino de los cincuenta.

Tooooooda la década de los cuarenta y pico han sido los de ya mismo los cincuenta.

Mi esposa y mis jóvenes no contributivos que me habitan siempre me hacen, con ese tema, objetivo de sus chanzas.

Pero ¿tú no ibas pa los cincuenta? es normal que estés cansao, papá, ya estas casi en los cincuenta... qué se siente siendo tan mayor...? En fin.

Recuerdo que cuando cumplí cuarenta tacos, el veinte de octubre de 1997, osea, el siglo pasado, nos reunimos los siete hermanos, con los postizos, mi madre y mis seis hijos, una buena peña, en el ristorante Cosa Nostra, de la calle Betis, propiedad de mis buenos amigos Leone y Raffaelle, y una de las paridas que dije aquel día de viva voz fue que había decidido no preocuparme más por los sueños que no había realizado, que a  esa edad provecta que inauguraba ya no me merecía la pena seguir luchando por ellos, que me iba a tirar al palo y que iba a intentar disfrutar de un bien merecido descanso.

Cómo se puede mentir tanto.

Sobre todo, cómo puede uno engañarse de esa manera...

No solo no paré, sino que a estas alturas de curso sigo reventao de luchar, de vivir, de disfrutar, de aprender, de darme leñazos toooooodos los días, y no aprendo. Y esa falacia del Cosa Nostra, esa estupidez que solté, se me volvió en contra... porque al revés de lo que yo creía, ahora se que a los cuarenta era un guayabo, un pipiolo, un niño. El próximo veinte de octubre cumplo la mitad de mi vida, cincuenta años, y no estoy por la labor de caer otra vez en la trampa, de la vejez, del descanso, de la molicie, al fin...qué va.

De hecho estoy elucubrando cosas nuevas, tengo que retomar mi novela, tengo que conseguir exponer, otra vez (maravillosa sensación la de ver tu obra colgada siendo puteada por los críticos y alabada por tu madre), tengo que viajar, mucho, tengo que seguir andando detrás de mis hijos, de cada uno de los seis, siempre un pasito por detrás, sorprendiéndome de las veredas que se dibujan ellos mismos, tengo que seguir mirando, pasmado, la sonrisa de mi esposa, cada día, tengo que seguir escuchando música, a ver si me da lugar de escuchar, al fin, todos los cuartetos de cuerda del Sordo y de Schubert, y tengo que seguir intentando ser bueno, que hasta el momento no lo he conseguido.

 

Osea, que esa estulticia de los cuarenta, al menos esa de que ya tenía entonces tol pescao vendío, esa, se me ha pasado. Tengo otras, pero esa ya no.

El día veinte de octubre de 1957... en el Hospital Militar de la Macarena (hay puesta una placa de oro que lo conmemora), donde hoy está el Parlamento de mi Tierra... Me decía mi abuela que cuando nací yo nacieron todas las flores, la pobre. Creo que es de alguna canción de la época. Y a mi de chico me emocionaba escucharla cuando me lo decía cada cumpleaños. Y ahora me emociona recordarla, porque ya no me lo dice.

Cincuenta años no es nada, que febril la mirada... la mitad de la vida. Ya no voy a poder quejarme de que voy camino de los cincuenta. Ya no. Ahora me toca seguir viviendo.

La familia de la Percusión

La familia de la Percusión

Irene un día me escribió un comentario disertando sobre la familia de los instrumentos de percusión, porque dos de sus hijos estudian precisamente eso en el conservatorio.

Y me gustó tanto que le pedí que lo ampliara un poco para que me sirviera de entrada nueva en esta bitácora.

Ha superado con creces mis espectativas.

Pasen y disfruten:

Una familia diferente, los instrumentos de percusión (... y los percusionistas, sin lugar a dudas)

 Toi, te decía que lo del piano son cuerdas percutidas, no? Ampliemos, pues.El piano es un instrumento muy complejo. No lo digo por lo difícil que es llegar a ser un buen pianista (tú mismo hablas en tu post de la “Excelencia” en los músicos), sino por el instrumento en sí, por su mecanismo. Yo diría que es un mecanismo perfecto, que activado por los dedos humanos al “golpear”, pulsar, rozar sus teclas es capaz de hacer sonar melodías extraordinarias. Sin dedos ni teclas no hay música,  pero son las cuerdas percutidas las que producen el sonido, la nota, el acorde, la melodía, la música. Para mí observar, mirar cómo funciona el mecanismo de un piano de cola con la tapa abierta es un espectáculo en sí mismo. Es muy curioso ver cómo al pulsar las teclas, unos pequeños martillos van percutiendo en las cuerdas de un “arpa escondida” en su caja de resonancia: el piano. Posiblemente sepas de qué hablo y ya te hayas asomado dentro del piano. (Tímidamente te diré que para mí la música también es “vista” y no sólo oído)Otro instrumento de cuerda percutida es el cimbalón, que aquí lo relacionamos especialmente con la música floclórica de los gitanos húngaros, aunque su origen es oriental –según tengo entendido-. Éste se toca percutiendo directamente las cuerdas con unas baquetas de madera en forma de martillo o mazas, y es alucinante ver cómo se toca. Mmm...  ésta, la del cimbalón, es otra historia, no? Pero ni el piano ni el cimbalón son instrumentos de la familia de la percusión, no. Ésta es una familia “diferente” en sí misma (los instrumentos que la forman tienen muy distintos ADNs). La especialidad de percusión agrupa distintos tipos de instrumentos como son los de parches o membrana, las láminas, los platos, y la pequeña percusión.

A mí me gustan, especialmente, los instrumentos de láminas: marimbas, xilófonos, liras, vibráfonos.  Éstos son instrumentos melódicos en los que se pueden hacer acordes, e interpretar cualquier melodía, de la misma manera que en un piano, si se tocan con cuatro baquetas (o con dos). Tienen las láminas distribuidas como las teclas de un piano, es decir, las notas naturales abajo (del DO al Si, teclas blancas) y las notas alteradas arriba (los sostenidos y bemoles, teclas negras). En cambio el número de escalas varía según el instrumento. A mí me llama bastante la atención que hay quien todavía no reconoce que los instrumentos de percusión aportan melodía a la Orquesta, y esto –creo-  es evidente con los de láminas...

Como ya te he dicho, si tengo que elegir me quedo con el vibráfono, el único de láminas metálicas. Sus características tímbricas, su sonoridad es... bellísima y, además, muy variada. Ha sido el jazz quien le ha dado el papel, el reconocimiento, que hoy tiene –al menos eso creo-. Cuenta una “leyenda” que fue un pianista de jazz en los 30- 40 (no recuerdo el nombre, lo siento) quien vio en un estudio un vibráfono se acercó a él  / empezó a tocarlo / sus compañeros le siguieron / aquello sonaba bien / y .../ el vibráfono pasó a ser para el jazz como el piano para la orquesta (habrá quien piense que esto es una barbaridad, pero...)Y hablando de pianistas, son muchos los vibrafonistas y marimbistas de jazz que han sido pianistas. Si  no eres purista y te va lo ¿contemporáneo?, tal vez conozcas a Dave Samuels (uno de los fundadores del grupo “Spyro Gyra”), que empezó tocando el piano y hoy es uno de los mejores con la marimba y el vibráfono. Sin olvidarnos de su colega David Friedman, también ex pianista. Y por poner otro ejemplo mencionaría al vibrafonista Gary Burton, quien ha innovado –reinventado, diría yo- la técnica de la interpretación de este instrumento. Y otro más: Leigh Howard Stevens, lo mismo pero en la marimba.Veo que Japón es un elemento habitual en tu blogg, y no sé si sabes que también tienen una gran tradición con la marimba, y, especialmente, en el entorno de la “música clásica”. ¿Conoces a esa grande que se llama Keiko Abe, compositora y marimbista? Seguro que tendría la “Excelencia”, sí. Mmm... Toi, ¿te acuerdas del tema que te envié del brasileño Paulo Moura? Pues ahora no puedo olvidar a otro brasileño Ney Rosauro, marimbista, jazz fusión latino –máomeno-.  Toi, te decía que también me sobrepasa el sonido de los timbales (los grandotes, los sinfónicos); su sonido, su música, me llega a lo más profundo de ese espacio que tenemos entre el corazón, el estómago y el hígado (no sé si me explico). Aunque sean instrumentos de la familia de los parches, también están afinados. Sí, afinados, es decir, que tienen tono, nota musical. Se pueden tocar a la vez por un mismo músico de dos a cinco timbales (eso si no hay más de un timbalista), y los timbales pueden estar afinados en distintas octavas cada uno, además de ir cambiando de afinación a lo largo de la obra. Es todo un placer ver y escuchar de Elliot Carter, John Beck o el alemán Sigfried Fink,  quien, por ejemplo, tiene una obra que no asusta demasiado para empezar con algo tan “raro” como es la música contemporánea: “Suite para timbales”, en la que se aprecia perfectamente la afinación de los timbales.  Bueno, Toi, espero no haberme quedado corta otra vez, ni haberme excedido. Ni aburrido, eh! Tampoco sé si esto es lo que me pediste, pero toito pa el Gran TOI. Haz lo que quieras con este comentario (porque he intentado que parezca un comentario, ahora bien, lo de conseguirlo es otro cantar). Ah! Que ahora no puedo buscarte enlaces, direcciones, o videos en You Tube, pero si hace falta me vuelves a hacer otro encargo. Un Abrazo. Irene

 

La excelencia

La excelencia

...

Sarita tenía tres años, cuando con media lengua le pidió a su madre un violín.

Fue clarividente -la madre, digo- porque le compró una miniatura de violincito para bebés, y a los seis años ya tocaba de manera sorprendentemente perfecta los conciertos de Paganini, o los endiablados de Sarasate.

A los siete se presentó (¡a los siete años!) frente a Zubin Mehta y ante Ricardo Muti, y los dos tuvieron que llamar a un cirujano para que les cerrara la boca.

A los ocho estaba grabando el dificilísimo concierto para violín de Bruch, (para EMI, nada mÁs y nada menos) y ahí empezó su andadura internacional.

De Sarah Chang, que así se llama la criatura, dejó dicho el que para mi es el mejor violinista de la historia, Yehudi Menuhin, que era "la más maravillosa, la más perfecta, la violinista más ideal que he escuchado".  Tela.  Marinera.

Se podría decir, con razón, que vaya suerte, que si viene de fábrica con esos extras, lo tiene más fácil.

Cierto. Pero no.

Por mi profesión he podido conocer a muchos músicos, casi todos excelentes, y puedo asegurar sin margen de error que a ninguno de ellos nadie les ha regalado nada.

Para que Javier Trigos, un poner, vuele sus prodigiosos dedos por las llaves de su clarinete ha tenido que estudiar, desde muy chiquitito, muchas cienes de cienes de horas, diarias, y ha tenido que vivir, mas solo que la una, en un cuchitril en París, porque ahí era donde estaba el tío del que le interesaba aprender, y tiene que seguir estudiando, ahora que está considerado de los mejores virtuosos del mundo... y es de Sevilla.

Y como ese podría poner muchos ejemplos. En una ocasión vi paseando, solo, por mi barrio, a un chaval que conocía porque su madre lo había llevado a mi estudio junto con sus hermanos, también estudiantes del conservatorio, para que tuvieran fotos para poder enseñar más o menos formales, porque estaban montando un trío.

Estuvimos charlando un rato y me contó la putada de infancia que había tenido, siempre estudiando para ser el mejor violinista, sin salir nunca, o ensayando para el dichoso  trio... Hoy Álvaro Climent es un cotizado violinista reclamado por varias orquestas, de aquí y de fuera de España...

A eso yo le llamo la excelencia... cuando agarras un talento, y a base de esfuerzo, de trabajo, de estudio, de horas, de pasión, llegas a ser.. eso... excelente. Evidentemente, partes con ventaja si eres Cela, o Velazquez, o Moebius, o Paul Simon, o Hilario Camacho, o Sarah Chang, pero seguro que solo con ese talento no salen ni de su dormitorio.

Picasso decía que su arte se componía de un diez por ciento de inspiración y un noventa por ciento de transpiración, y que esa inspiración siempre le pillaba trabajando.

Todos admiramos las previsibles pero bellísimas armonías de her Mozart, y nos pasmamos al saber que a los ocho años estaba componiendo Bastián y Bastiana, y los tres primeros conciertos para piano, (en realidad para clavecín) y que a los cuatro era un fantástico concertista, de clave o violín, pero no pensamos la bulla que tenía que meterle de forma peremne su señor padre, don Leopoldo, ni las escalas aburridísimas que con tres, o con cinco añitos, se pasaba el día ejecutándo esa criatura.... trabajo, trabajo, y después...trabajo. Una faena, pero no hay otra forma. Al menos para llegar a la excelencia.

...

 

Venecia en tomavistas de super 8

 ...

La verdad es que no le presto la misma atención a las fotos que a los vídeos.

La foto te permite, evocar, inventar, recrear, ensoñar.... el vídeo te lo da masticaito, y si es una película no queda mucho lugar para los recuerdos, porque en realidad te tienes que entregar a las intenciones del director.

Pero con las cámaras digitales sí que se puede hacer algo parecido a las fotos, porque cuando están mal hecho y tienen poca calidad técnica se parecen esos vídeos mucho a los antiguos de nuestros abuelos, con sus carísimos tomavistas (nombre que no deja lugar para la duda), aquellas películas que nos ponían con toda la preparación previa de colgar la pantalla, o el descuelgue de cuadros para despejar la pared del salón, y el montaje del proyector, el ambientazo de la luz apagada, y ese silencio solo acompañado por el traca traca de la bobina girando...

Era casi un acontecimiento familiar... el abuelo va a proyectarnos una película.

Pues si a los terribles vídeos de las actuales digitales les quitas el sonido el efecto es muy parecido. Incluso hay programas que le añaden las rayas verticales y el viñeteado de los auténticos super 8.

Cuando Marga y yo fuimos a Venecia en junio, además de unas dos mil fotos, de vez en cuando hacíamos cortitos flashes de vídeo. Y el otro día me pregunto mi santa que donde andaban, que le apetecía verlos. Y ni corto ni perezoso (sino largo y diligente) le monté esto que hoy os enseño.

Me gusta precisamente lo mal hechos que están... sacando virtud de los defectos, y además, me trae bonitas y recientes nostalgias.

Los Nombres

Me ha gustado la entrada de la hoguera vecina Flípate Jiriendo que se llama Los Nombres.

Es un tío lúcido, puede que demasiado para su edad. Es mi hijo Javier.

Lo copio:

Los nombres.

Hay algo que me ronda la cabeza desde hace bastante tiempo y por supuesto es preocupante porque un blog donde escribes sobre felicidad no es un blog guay. Viene a ser la importancia que se le da hoy en día a los nombres.

Lord Ladillus me ha llamado rotundo. Lo cierto es que no es la primera persona que lo hace y por tanto voy a intentar plantear mis palabras de forma relajada, humilde y abierta.

Mentira, no sé hacer eso.

Si uno busca en la conciencia colectiva encontrará todo tipo de palabras, nombres en su mayoría pero no siempre, que serían ridículas sin todo el peso cultural, social, etc que llevan a la espalda. Los escarabajos son un grupo mítico de música, así como las piedras rodantes (aunque no sé si esto en concreto es un juego de palabras con un significado diferente en inglés). Beso es otro. Pero uno no se detiene a pensarlo y entonces va corriendo a decirle a sus amigos "Jijijiji Beatles significa escarabajos jijijijiiiii...", no lo hace porque el nombre, hablando claro, importa un carajo (y porque reirse de eso es de subnormal, aparte). Esto viene a ser un ejemplo sencillo y al alcance de todos con el que intento ilustrar que la auténtica valía se encuentra en el talento y la capacidad de las personas que están detrás de esos nombres. Si resulta que eres un genio de la música y que cada uno de tus discos se declara obra maestra ya te puedes llamar como quieras. Hasta aquí es evidente lo que digo, ¿no?

Entonces llegamos a lo preocupante. No sé qué clase de política tienen otros países al respecto de la cuestión masculino/femenino, pero con hablar de España creo que vamos sobrados. Aquí, señores, se ve otro síntoma de la ya discutida decadencia de occidente. La realidad va perdiendo valor poco a poco, los problemas se van haciendo evidentes y las estructuras empiezan a tener grietas en puntos críticos. Vamos a ser declarados zona catastrófica pero... ¡no! Un genio (o genia) se incorpora para salvar la situación. Como la realidad que hay tras los nombres es basura, saquémosle brillo a los nombres y que carguen ellos con la responsabilidad. Así no tenemos que preocuparnos de que nuestros estudiantes suspendan masivamente. No, mientras sean estudiantes/as. Y no importa que haya corrupción e ineficacia política, mientras no olvidemos que además de ministros hay ministras. Veánlo, cuán avanzada y profunda es nuestra sociedad que cuando queremos echar pestes no nos dejamos a nadie, ni asesinos ni asesinas, ni ladrones ni ladronas... luego se sienten discriminadas en las cárceles de mujeres. Ellas también quieren salir en la prensa del corazón convicto.

Esto respecto a la absurda importancia que se le brinda a las palabras olvidando que sólo son un concepto, una invención humana para delimitar una realidad, no realidades en sí. El sexismo, la homofobia, el racismo y todo tipo de males provocados en esencia por la estupidez y la ignorancia no desaparecen gracias a que nos recuerdan que los negros son afroamericanos y los maricas homosexuales.

Ahora la importancia de los nombres. Esta parte me encanta. "Yo es que soy emo", "Rapero, tio, rapero." "Jevi!!" "Alternativo, ¿sabes?" Me pregunto que respondería Leonardo da Vinci si le preguntaran. "¿Qué a qué me dedico? Pues pinto, escribo, diseño, esculpo, investigo... ¿cómo?¿renacentista? No, no sé que es eso. No, perdone, no entiendo la pregunta. Verá a mi me pagan por pintar y si no le importa estoy muy ocupado."

La agobiante necesidad, por todas partes, de llevar un nombre a cuestas. O bien te lo imponen o bien te lo pones, pero el objetivo es el mismo: quitarse de problemas y justificarse. "Le pegué una paliza porque es pijo." "Normal que no te guste mi arte, es que soy postneoromanticalista." Ya está. Has ganado la tan aclamada copa, porque al igual que hay tribus donde consumen los ojos de un jaguar para tener su agudeza visual, tú eres postmoderno para ser guay. A los primeros los ves y dices "Pffff las cosas que se creen los muy imbéciles." a los otros los ves y dices "Quiero pagar un millón de euros por tu cuadro."

Hemos vaciado por completo de significado el mundo y hemos volcado toda la esencia en las palabras que nosotros, simples mortales, creamos para definirlo.

Podeis creerme, que soy Bloggero.