Se muestran los artículos pertenecientes a Noviembre de 2007.
Resumen
- 01/11/2007 21:25 - Antonio Carlos Jobim y Orfeo Negro
- 04/11/2007 03:47 - Find the cost of freedom
- 05/11/2007 18:53 - Mítico Café
- 08/11/2007 00:08 - Shine, little star, shine
- 08/11/2007 18:28 - Milonga del Ángel
- 10/11/2007 01:34 - La vie en rose
- 11/11/2007 20:08 - Ya
- 13/11/2007 23:41 - Autobombo
- 14/11/2007 21:53 - Rube Goldberg
- 17/11/2007 02:36 - Driver
- 17/11/2007 19:32 - Hallazgo
- 20/11/2007 09:32 - Más insufrible autobombo
- 21/11/2007 19:07 - Mi guitarra y vos
- 25/11/2007 03:54 - dos paréntesis, pero vaya dos paréntesis
- 26/11/2007 16:27 - Tablón de anuncios
- 28/11/2007 15:15 - Aves y Shakuhashi
- 29/11/2007 23:43 - INVIERNO
01/11/2007
Antonio Carlos Jobim y Orfeo Negro
Andaría por la impresionable edad de los once o doce años, cuando un tío mío muy querido, un glorioso caradura de Algeciras, un enamorado de la vida, mi tío Manolo, me puso un disco que me cambió la vida. Era la banda sonora de la película Orfeo Negro. Dirigida por Marcel Camus en 1959. Ganó la Palma de Oro de Cannes.
Y ahí estaba, por ejemplo, la famosísima Manhá de Carnaval, millones de veces versionada, compuesta por Luiz Bonfá, y cantada por Marphesa Dawn, en la versión más legendaria, la primera. En el LP, que conseguí muchísimos años después, pude disfrutar de la otra versión de Manhá de Carnaval que se canta en la película, cuando Orfeo (Breno Mello, un futbolista que cantaba así de bien) canta con una letra distinta a la de Eurídyce la mañana del carnaval (... vem uma voz pra falar dos beijos, perdidos, nos labios teus...)
Es ésta:
Pero lo que más me trastocó los esquemas fue escuchar, la primera vez, A Felicidade, del maestro Antonio Carlos Jobim.
No podía ser verdad. Eran notas disonantes, y era un ritmo extraño, y lo que decía... tristeza nâo tem fim, felicidades sim... ah... a felicidade é como uma gota de orvalho, que cae como uma lagrima de amor...é como a pluma que o vento vai levando pelo ar, vuela tâo leve, pues tem a vida breve... precisa que haja vento sem parar... aunque en esto de la poesía el culpable era otro monstruo, Vinicius de Moraes, pero esa es otra historia, muy otra historia.
Le pregunté a tío Manolo que qué era esa maravilla y me dijo, chaval, eso es bossa nova. Y cogió la guitarra, y se puso a tocar. Había vivido muchos años en Portugal, y me tradujo la letra, y me cantó más canciones inverosímiles del Brasil. Y me dijo que buscara, donde fuera, cosas de Jobim.
En esa época, el cuaternario, por España más allás de Fórmula V, o copla, o Lola Flores y Manolo Escobar, pues que no había mucho más.
Pero no se cómo me las arreglaría que poco a poco fui encontrando canciones sueltas, y en Pinto, en la calle Cuna, andando los años, incluso discos del maestro. Wave, Stone Flower, Passarim, Terra Brasilis, Urubú, y muchos más que deben de andar por los baules donde duermen los vinilos en casa.
La historia de Ese gigante es de sobras conocida, y su Chica de Ipanema, Garota de Ipanema, ostenta el record de canción más versionada de la historia, con varios cuerpos de ventaja sobre Yesterday.
Pero para mi fue con Orfeo Negro con lo que empezó esta larguísima historia de amor.
Incluso un día le pude estrechar la mano. Fue en Sevilla, durante la Expo del 92. Estaba muy mayor (murió dos años después, en el 94) pero yo no me lo podía creer, era Antonio Brasilero en persona. Me encontré con un capitán de Policía Nacional que era vecino de cuando niños, y le pedí que me facilitara el paso a los camerinos del Auditorio de la Expo. Fue muy gracioso porque Toñi, el policía, le llamaba señor Jobi, sin la eme y con el acento en la o en lugar de la i, y el bueno del maestro no sabía que le hablaba a él, y además se llevó un susto de muerte cuando vió entrar en su camerino a ese armario de uniforme diciéndole señor jobi que aquí vienen a verle pa saludarle. Venía conmigo Marga y Julio, mi hermano que no es mi hermano, y alguna vez nos hemos reido recordándolo.
Este es un magnífico resumen que he encontrado en el omnipresente YouTube de la película, y el tema A Felicidade es el primero que sale:
Y este es el Trailer francés:
Esta es una buena versión de las muchas que se pueden encontrar en la red, de un curro que se ha grabado en su salón, pero me gusta cómo la toca a la guitarra y cómo la canta:
Y este es el maestro, cantando con Nara Leâo:
04/11/2007
Find the cost of freedom
...
Esta tarde Marga y yo hemos disfrutado de tres conciertos. Cortitos, pero sabrosos. Vivan los DeUveDes.
Uno de Carole King, donde no se cómo ni porqué tocaba Slash, tan increible como siempre.
Bastante bueno, no se puede uno explicar cómo doña Carole con sesenta y tantos años baila como baila, y canta como canta. Qué tía. Siempre me ha parecido una reina. No tanto como mi Joni Mitchell, pero casi. Aunque tampoco es cuestión de comparar.
Después ha caido el Gato Stevens, cuando presentó en la BBC el Teaser and the Firecat, nada menos que en 71. Sólido, compacto, perfecto. Cat Stevens forma parte de muchas células de mis meninges.
Y para terminar un "unplagged" en la MTV de Crosby, Stills y Nash (sin Young, pena) donde me han hecho lamentar no haberlos visto nunca en directo. Tiene que ser una experiencia estar cerca y ver como cada uno entona una melodía completamente diferente, dando como resultado esas canciones. Y solo con la guitarra preparada de don Stephen, que la tiene afinada en Mi mayor al aire, con lo que puede puntear donde le de la gana mientras toca los arpegios casi sin pisar las cuerdas, solo la prima, o casi.
Acabaron, claro, con la Suite Judy Blue Eyes, magnífica, pero antes entonaron un tema que resulta de fusionar el Daylight Again, que es mas o menos nuevo, con el arcaico Find the Cost of Freedom.
Y sobre este tema es sobre lo que quería hablar.
Mi mujer, que suele tener cierta guasa, cuando estaba yo mas emocionado tratando de adivinar qué voz hacía cada uno de los tres, me suelta, pero bueno, esto no es más que una giga, una saga irlandesa. Ésto es, muy bien cantada, una canción de las que escuchaba en todos lados cuando vivía en Irlanda... y es que es verdad. Hablan de lo mismo, de encontrar el coste de la libertad, de tumbarte para sentir el poder de la tierra, ground, el suelo, tu suelo... y la suite de Judy en el fondo es también lo mismo, una canción dedicada a una chavala, en este caso, Judy Collins, la de los ojos azules.
Yo, personalmente, con mi misma mismidad, estoy muy feliz con esa evidente influencia de la antigua música irlandesa en el folk americano de las últimas décadas. La música, como tantas cosas, se mueve en círculos.
Al final, todo es uno, como oliva, olivo y aceituno.
05/11/2007
Mítico Café

El próximo 10 de noviembre, en torno a las ocho (de la tarde...¿o era de la mañana?) va a actuar en el Mítico Café, en Nervión, en Sevilla, un grupo de amigos que están unidos por unos enlaces muy pintorescos.
Solo tocan una vez al año, todos viven de sus respectivas profesiones que no son la música (excepto Jose, excelso teclista), todos son músicos magníficos, todos aman a nuestro Hilario Camacho, que en paz descanse, o que no descanse, pero sí en paz, y por fin, son grandes amigos, que se lo pasan de miedo tocando juntos.
En el blog Tierra de Nadie, mi amigo JMCALEROMA, al que entre otras muchas cosas debemos la presencia de don Driver por aquí, está anunciada con todos los detalles la actuación.
...
Solo va a tener un punto negro la noche: que no se en qué momento me van a invitar a subir a la palestra, voy a pillar la guitarra, y más solo la giralda voy a perpretar una canción de Hilario.
Estáis avisados. Y además, se siente, es una promesa.
El Señor, que me ha regalado el inefable don de disfrutar de la música hasta el éxtasis, no me ha llamado, ay, por el camino de interpretarla. Solo os pido caridad cristiana, o laica, pero por favor, pensad que solo serán tres minutos.
Estáis invitados, para escarnio de mi fama, que quedará perjudicada después de semejante insulto a la Música.
Pero es que una promesa es una promesa.
Además, de las muchas canciones que cantamos juntos Hilario y yo en mi jardín, sesiones en las que me solía pedir que me callara, por favor, por caridad, por la paz del mundo, hazlo por nuestra amistad... con este tema, el que voy a cantar, (que por ahora no desvelaré) me dejaba acompañarle e incluso me pidió que lo interpretara sólo, una vez, y me dijo, gran embustero, que le gustó, que no lo había destrozado del todo.
Cuando le pregunté que qué le había parecido la ejecución, me respondió que quizá ejecutarme era excesivo, que con un poco de martirio bastaría.
En cualquier caso, vamos a intentar pasarlo bien. Algunos ya hemos quedado allí. Estoy deseando que llegue el 10.
08/11/2007
Shine, little star, shine
...
En la película Shine hay una escena que me gusta mucho.
Entra David Helffgot en un bar, hecho un desgraciado, con la idiocia pintada en la cara, con la razón disipada en el marasmo donde su padre, un pobre hijo de su tiempo y de su soberbia, le ha sumergido. En el bar está el típico capuyo gracioso que en vez de darle por pegarse martillazos en los huevos, pues le da por meterle caña a un debil mental. Lástima de mudos inteligentes que habrá por el mundo. David (pronúnciese deivid) lo calla, pa siempre, tocando magistralmente El Vuelo del Moscardón, de Rimsky Korsakov. Y de paso con ese despliegue de genialidad, después de muchos años de pesadilla, muestra al mundo quién es, y, lentamente, comienza su redención.
En la vida de David solo hay dos cosas, el piano y el amor de su padre. Pero este señor lo hunde en un charco de lodo negro.
Y creo que a pesar de esa terrible perversidad no debemos ser duros al juzgar el daño irremisible que tantos padres y tantas madres hacen, hacemos, a los hijos. Nadie nace aprendío, y nadie te enseña a ser padre, ni habitualmente el hecho de tener vástagos a tu cargo te convierte en mejor persona. El equipaje de nuestra naturaleza, de cómo somos lo llevamos desde que salimos de la estación al nacer hasta que llega el tren. Para eso está la voluntad, para eso está la libertad, pero no todo el mundo tiene las mismas facultades, y en absoluto somos iguales todos, como postulan algunos. Tenemos los mismos derechos, y parecidas obligaciones, pero después, al fin y a la postre, ca uno es ca uno. Y además, el tiempo que te toca vivir influye muchísimo en tu manera de ver la vida.
O tempora, o mores.
Nunca debemos juzgar con demasiada dureza las acciones de otras generaciones.
Ocurrió que el padre de David lo destrozó. Pero también pudo ser que él se dejó destrozar, o que estaba a un herbor de irse a tomar por culo y se fue a la mínima.
El caso es que de ser un niño prodigio acabó siendo un pobre paria acogido a instituciones, a deambular sin rumbo por la calle, sin oficio ni beneficio, uno de los mejores pianistas de la historia.
La película, maravillosa, narra la vida de David Helffgot, australiano, virtuoso del piano desde niño, de cómo es su mozartiana infancia, de sus estudios en Inglaterra, de su caida a los infiernos de la demencia, y de su redención gloriosa, gracias a bellísimas personas, que aunque cueste creerlo, existen.
(En realidad, hay más gente buena que mala, pero meten menos bulla y no se les ve, habitualmente).
Pero lo que a mi me gustaría reseñar es un asunto que nos cuenta la peli. Lo que pasa es que no se cómo enfocarlo sin caer, de nuevo, en mi provervial ausencia de pudor.
Esta mañana yo estaba agobiado. Incluso muy agobiado. Problemas. Como todo el mundo. pero estos a quien agobian es a mi.
Especialmente algunos relacionados con cosas que hacen sufrir a mis hijos. Son asuntos que no llevo bien: ver sufrir a mi gente. El que diga que la adolescencia es una época feliz es que no ha sido adolescente.
Pero resulta que conozco la teoría, todo eso de la perspectiva, de volar lo suficientemente alto como para no perder la visión de conjunto, y todo eso de mantener tú la calma, que perderla no es un lujo permitible... en fin, todo eso. Pero las teorías son eso, teorías. Luego llega la casuística, los experimentos reales, las prueba-error, el welcome to the real world.
Woody Allen, dijos dos cosas graciosas: pensamos en la infinitud del universo, en la insondable levedad del átomo, hasta que nos llega una letra de la hipoteca, y no sé para qué quiere la gente la inmortalidad si no sabe que hacer un sábado por la tarde si está lloviendo. La realidad, la terca y puta realidad.
Y así andaba esta mañana tempranito, haciendo cola para renovarme el carnet de conducir, cuando me fijé, sin querer, en una chica joven, monísima, elegante, lo que mis hijos llaman un pepino, y mis coetáneos, tan pasaitos, un bollycao.
Y también vi que llevaba un carrito de niño. Pero me sorprendió ver que en cada mango del carrito tenía unos como frenos de bicicleta. Super pijo de la muerte, lo que les faltaba a los Jané, frenos. Avancé un pasito para ver ese carro de diseño, y me quedé helado.
No era un carrito de bebé. Era un andador, de esos que suelen llevar los abuelos. Cuando la chica avanzó, todo su cuerpo se convulsionó, y cuando la atendieron en el mostrador hablaba con enorme dificultad. Consiguió que le entendieran algo relacionado con que su coche estaba adaptado y que necesitaba información... pero yo enseguida dejé de atender, y me imaginé la vida de esa criatura. No parecía en absoluto desgraciada. Simplemente, hacía lo que tenía que hacer, con más problemas, claro, pero lo hacía. Quería conducir, e iba a conducir. Y me acordé de los problemas de mis hijos.
Y no es que desaparecieran, nada de eso, son inmensos para sus propietarios, pero para mi encajaron en su justísima medida, y esa tía, que estaba buenísima, que era -es- guapísima, con esa enfermedad seguramente del sistema nervioso, seguramente degenerativa, me pegó una bofetá de realidad y de proporcionalidad que dejó colocadas en su exacto lugar las piezas.
Nos mueven a la látima, osea, nos conmueven. Pero no sabemos nada, solo imaginamos. Y es posible, es seguro, que muchas veces esas estrellas, pequeñas, brillen más que nosotros, que las miramos pasar, que las miramos volar, desde el suelo.
Cualquiera que mirara al aparentemente patético David, nuestro pianista, no podría adivinar la cantidad de luz que se estaba desperdiciando, por no saber verla, por no poder mirarla. Y cuando volvió a dar conciertos, dejó al mundo con los pies colgando, admirados, cegados de tanto brillar su estrella.
La vida sigue. Llena de música, de viento, de gente, de vida. De puta vida, de maravillosa vida.
....
Postdata o postscriptum:
Me suele ayudar mucho recordar algunos versos de Serrat: Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio... nada ni nadie puede impedir que sufran, que se equivoquen, y que un día nos digan adiós... de vez en cuando la vida nos besa en la boca, y a colores se despliega, como un atlas... y por fria que sea mi noche triste, no eché al fuego ni uno solo de los besos que me diste...
Milonga del Ángel
Como me da una poquita de verguenza la entrada anterior, por aquello de las intimidades y del pudor (el que no tengo, me refiero), pues pongo otra cosita, aunque me estoy dando cuenta que estoy abusando del YouTube.
Pero es que es una mina, está todo. Y cuando digo todo quiero decir todo.
Bárbaro.
Pero me apetece también montar mis propios vídeos. Por ejemplo, con las fotos que Julia me ha mandado de la semana que se ha pasao la tía en París de la Francia. Vaya fotos.
Teresa está renovando su web y también he visto fotos de pasmarte este mediodía.
Y mi Celia... esa niña sí que hace arte con la cámara... en fin.
Pero hoy no.
Hoy, al hilo de vídeo con el que nos ha convidado Irene, el de Esencia de Mujer, donde suena ese tango de Piazzola, Por una Cabeza, me he acordado de otro tango que me fascina: Milonga del Ángel.
...
...
No voy a decir nada. Se comenta solo. Hay un montón de versiones en YouTube, incluida una para dos pianos con poca calidad técnica -la grabación- pero excelente musicalmente. Es ésta:
Lo único que voy a preguntarme es qué ángel es ese del que habla el título, Milonga del Ángel, y que cosa le diría ese ángel para que Astor nos regalara esa música... y cómo es posible que después de escribirla le quedara inspiración para seguir componiendo...
Se lo dedico a nuestra corresponsal argentina, la Casta Niebla.
10/11/2007
La vie en rose

Que curiosos son los genes.
En Venecia me llamó la atención que no sonara Vivaldi por las calles, ni Benedetto Marcello, y no se lo dije a nadie, pero es una parida que pensé consciente de que en el fondo es eso, una parida. Pero es que lo echaba de menos.
Julia nos ha mandado una postal desde París en blanco y negro, preciosa, y en ella comenta algo parecido: es curioso que uno anda por París y no suenan acordeones ni Edith Piaf canta la vie en rose...
(La foto de arriba no es la postal de la que hablo, ésta es de Julia. Mira que es dificil hacer una foto bonita de un sitio como la torre Eiffel, que la tenemos atornillada en el subconciente. Me encanta).
La vida en rosa. Como no se francés solo me puedo imaginar de qué va letra. Tampoco hay muchas opciones. La vida en rosa, poco más.
Nunca he estado muy de acuerdo con eso de que una canción no está completa hasta que entiendas la letra. A veces son tan simples, y hasta estúpidas, como en el caso de los Beatles, que es mejor quedarte solo con las armonías vocales y disfrutar de la música pura. Me pasa con la música irlandesa, especialmente cuando cantan en gaélico, claro. Si entiendo regular el español cómo voy a entender el irlandés. Solo se lo que es Mnà na hEireann: Mújeres de Irlanda. Y ya está.
Siguiendo con los genes, me encanta que Teresa haya aprobado el teórico a la primera, con cero fallos. Yo hice lo mismo, pero espero que no se parezca también a mi aparcando, habilidad que hizo que suspendiera cuatro veces seguidas el práctico.... hace treinta y dos años.
En lo que no se acerca a mi es en que ha sido la mejor de su carrerra. Y su proyecto haya sido selccionado para representar a su Escuela en un concurso nacional.
Julia también fue la mejor de la Facultad de Traducción de Granada. En fin.
Hoy un profesor de Celia le ha pedido que se sentara en su mesa, la del profesor, a mirar unas fotos que éste había hecho en Alemania, para que mi niña le aconsejara cuáles le parecía que merecían la pena, y que cómo las corregiría ella... de hecho gana todos los concursos de fotos a los que se presenta, y también gana el premio a la mejor actriz de una certamen de teatro de todos los institutos de la provincia... certamen en donde Juan ganó el premio al mejor actor. En fin. A esta alturas el nivel de babas me llega a las rodillas.
La manera milagrosa con que Juan maneja el lápiz me recuerda, levemente, a cómo me gustaba con su edad dibujar a mi. Y ahí se acaban los parecidos, en las intenciones. Lo que hace Giovanni en sus folios es algo con lo que yo no podría siquiera soñar.
Y mi Javi acaba de llegar de Madrid, de un viaje de estudios muy peculiar. Está terminando Audiovisuales y ha ido con su clase a ver estudios de grabación, de edición, y a ver la producción de Gran Hermano, esa deleznable droga dura, pero que según me cuenta tiene un nivel de producción altísimo, y de profesionalidad. De hecho consiguen lo que quieren año tras año, y van ocho.
Para asistir a la grabación y poder estudiar desde el backstage el proceso, les han dejado deambular, e incluso si querían se podían sentar entre el público. Y mi Javi, que en cuatro día había dormido seis horas (no he preguntado detalles) pues se quedó dormido, y los capullazos de producción no paraban de enfocarlo... ¡y emitirlo!
El resultado es que ya lo han sacado en Se Lo Que Hicisteis, el Ángel Martín y la Patricia Conde, dos veces, y me imagino que después vendrán los demás programas de zapping. Ese es mi niño... cuajao en un plató de televisión, roncando.
Parece que me dejo a Lino, pero es que en esa criatura, a pesar de que dicen que yo era exactamente como él a su edad, no le encuentro parecido conmigo: toca la guitarra de fábula, carece de pudor y se viste como le da la gana, está en un grupo de rock, está estudiando Filosofía, y encuentra tiempo para estudiar japonés también. Si yo con 18 años hubiera sido la décima parte de responsable de lo que es él (en realidad que cualquiera de los seis), mi vida hubiera tenido otro rumbo. Seguro.
No hay duda... ya que hablo de genes: menos mal que los de Marga acudieron en auxilio de mis niños y salen más a ella.
Excepto en pequeños detalles anecdóticos, se van librando de parecerse a su padre, a su puñetero padre. Menos mal.
...
Mañana por la noche en lo de Calero nos vamos a reunir unos cuantos. Va a faltar gente que me encantaría que viniera, pero está bien, porque así podremos escucharnos mejor, que cuando se cruzan muchas conversaciones se acaban mezclando. Intento consolarme. Lo que sí que me muero de ganas es de conocer a personas que ya me son entrañables, sin saber el color de sus ojos, aun.
Es un hecho que voy a dejar mancillada para siempre la historia del Mítico Café, pero no voy a renunciar, a pesar del miedo escénico, a pesar de ser consciente de que posiblemente sea el peor cantante de la historia de la Humanidad.
Pero no es para triunfar para lo que voy a cantar mañana. Desde luego que no.
11/11/2007
Ya

No ha sido una firma de un tratado trascendental.
Ni siquiera una donación de órganos para salvar vidas.
No he escrutado mis sueños para escribir el poema de mi vida.
Ha sido un pequeño episodio familiar. Y cuando digo familiar incluyo en esa familia a queridos amigos, presentes o no, que me han acompañado en este delicioso trance.
Reconozco que lo he magnificado, pero es que para mi ha sido eso, magno.
Ha sido la oportunidad que mi amigo Calero me ha brindado de cumplir una pequeña promesa hecha a otro amigo, como al desgaire, de pasada, en un ambiente donde ese "algún día" era perfectamente posible, exactamente probable, donde el martillazo de la muerte que se lo llevó no era una variable de la ecuación. Los amigos no se mueren nunca. Dejas de verlos, a lo mejor un año, pero el día que le quieres decir algo lo llamas y ya está.
Y ya está.
Pero es que las variables eras muy indeterminadas con Hilario, que siempre hacía lo que le daba la gana, que cuando le aclaraban si haces eso te vas a quedar agarrado al palo de la brocha él, tranquilamente, respondía ese es mi estado natural.
Y rompiendo todas las lógicas y morigeradas previsiones, se fue.
Pero yo he cantado aquella canción, en público, un público amable, paciente, amigo, entrañable, que me jaleaba y me gritaba y me ha hecho sentir que estaba en el cielo.
Todos mis hijos -todos-, mi mujer, mi gente, estaban allí.
No hemos firmado la paz en el país vasco, ni han desaparecido la armas nucleares del planeta, ni el efecto invernadero ha disminuido, ni han bajado los precios ni nada vital ha mejorado.
Solo fui un poco feliz, y no me encontré solo.
Y fue por algo tan tonto como cantar una canción de Hilario Camacho.
Mi amigo.
...
ACTUALIZACIÓN:
A falta de un vídeo más profesional, que grabó el concierto de Calero y sus amigos completo, con muy buena calidad, os pongo abajo el que grabó mi niña Teresa con su cámara. Se le paró a la mitad y siguió como pudo, por eso falta un trozo de canción, que visto -lleno de verguenza- el alto grado de desafino que tengo, no deja de ser una ventaja para vosotros. Los he unido como he podido los dos trozos y esto es, para mi escarnio, lo que dió de sí la noche. Canto mal, pero no me importó. Fui muy feliz.
13/11/2007
Autobombo
En Sevilla hay muchos Colegios Mayores.
Pero hay uno cuyo director es un primo mío, al que tengo un cariño muy especial.
Ya cuando era chico, en Jerez, Luis llamaba la atención por lo buena persona que es. Es un tío excelente.
Y yo pierdo pie con él.
Por eso solo tuvo que pedirme una vez que fuera a dar una charla sobre fotografía a su colegio.
Tengo que decir que ha sido un día precioso. Me han acompañado Enrique y Pepe, por aquello de no verme muy solo cuando me enfrentara a esa caterva de universitarios, que han resultado ser gente educada, porque al menos han aparentado escucharme con un gran interés.
Lo hemos pasado muy bien, especialmente en el turno de preguntas. No suelo ser clasista, pero qué gustazo estar entre universitarios. Qué maravilla.
Y ya está. Un poco de autobombo. Porque es que me encanta que me dejen hablar más de una hora de alguna de las cosas de las que más me seduce hablar: de fotografía, de arte, de belleza, y de mi. Bueno, más que de mi, de mis fotos.
Y me he despachado a gusto.
14/11/2007
Rube Goldberg
Siempre me ha seducido mirar estas maquinitas de reacción en cadena. En la Expo 92, en el pabellón del futuro me parece, había una gigante llena de bolas de billar que empujaban a otras bolas que a su vez empujaban a otras y acababan montando un buen pollo. Recuerdo que la gente se quedaba horas mirándolo.
Honda hizo un anuncio del Accord que hacen eso con todas sus piezas, elegante y super zen, que es una maravilla:
Hoy he encontrado este de Guinness, que tiene una producción muy costeada y el resultado es fascinante.
Con el tiempo me enteré que a esos maravillosos engendros se les conoce como máquinas de Rube Goldberg, que mirando la Wikipedia se entera uno que fue un señor obsesionado con el tema.
Buscando en el omnipresente YouTube he encontrado una serie genial de ingenios hechos por japoneses, de irritante musiquita pero preciosa factura visual, como por ejemplo éste:
Solo es un divertimento, pero para mi fascinante.
Quien seguro que se lo pasó bien es el pavo que montó este show con fichas de dominó y con bolas de billar, cuando vió que sí, que entraban todas:
17/11/2007
Driver
Cuando en los albores del tiempo yo todavía no tenía bitácora propia solía visitar y picotear en patios ajenos.
Me gustaba.
No tenía el compromiso de decir mis cosas, solo opinaba, solo comentaba, lo que otros proponían.
Y me gustaba.
Hasta que llegó un día concreto en que se me agolparon unas cuantas cosas, unos asuntos en las teclas de mi teclado, y no terminaba de decidir en cual de las hogueras iba a hacer mis señales de humo.
Total, que encendí mi candela.
Y aquí andamos. Al menos yo pasándomelo bien, al menos yo disfrutando de amigos que me visitan, que me enriquecen.
De aquella época, el otro día, guardo el recuerdo de un misterio: ¿quién rayos será ese tal DRIVER? Siempre firmaba unos relatos alucinantes así, con mayúsculas... ATENTAMENTE DRIVER.
Lo leía en lo del Calero, y le envidiaba por eso.
Eran relatos cortos, densos, hermosos.
Hasta que un buen día, apareció por este sitio tan raro que llamamos shakuhashi, cualquiera sabe por qué (por qué apareció y por qué se llamará shakuhashi...?).
Y nos inundó de buena literatura, a pildorazos, a fogonazos, como la lluvia en verano, apasionada pero espaciada.
Y era tan humilde que hasta me pedía de vez en cuando perdón por abusar de mi espacio... como si fuera mío, como si él abusara.
El caso es que andando el tiempo el misterio cobró sólida presencia, y tuve, tuvimos, la oportunidad de conocerlo en persona en Sevilla.
Fue curioso, tanta humanidad de golpe, tanto camionero de bien de súbito, tanta bonhomía de un solo vistazo.
Es algo más que un camionero romántico con los ojos llenos de mar mediterráneo. Mucho más.
Es un lujo.
Es un amigo.
Es DRIVER.
Hallazgo
No te busco
porque sé que es imposible
encontrarte así, buscándote.
Dejarte. Te dejaré
como olvidada
y pensando en otras cosas
para no pensar en ti,
pero pensándote a ti
en ellas, disimulada.
Frases simples por los labios:
"Mañana tengo que hacer..."
"Eso sí, mejor sería..."
Distracción. ¡Que fácil todo,
qué sencillo todo ya, tú
olvidada!
Y entonces
de pronto-¿por cuál será
de los puntos cardinales?-
te entregarás, disfrazada
de sorpresa,
con ese traje tejido
de repentes, de improvisos,
puesto para sorprenderme,
que yo mismo te inventé.
...
...
...
Este sencillo poema, casi demasiado corto, es el culpable.
Estaba en una antología de Pedro Salinas que me regaló Lalo, el padre de mi amigo Julio.
Me lo enseñó Julio, y su padre me preguntó si me gustaba.
Le dije que no me podía creer que con palabras tan sencillas, tan cotidianas, se pudiera hacer poesía de tanta altura.
Me regaló el libro -librito, casi opúsculo- que está en la librería de mi dormitorio, un sitio de honor.
Puede que fuera hace treinta años, y desde entonces me han herido otros miles de versos.
Pero ese abrió la vereda.
Le tengo que dar las gracias a Julio, y a su señor padre.
20/11/2007
Más insufrible autobombo
Palabrita del niño Jesús que esto no es humildad fingida, es que de verdad que no lo entiendo.
Me han llamado de otro Colegio Mayor, esta vez de chicas, para que hable de lo que casi siempre hablo, de fotos, de belleza, del paso del tiempo, del anhelo del paraiso, y, bueno, del digital frente a los carretes, y del negocio de la imágen y hacia donde suponemos que va la cosa de la captura de las imágenes y su negocio asociado... temas prosaicos entreverados con asuntos poéticos.
Y digo que no lo entiendo porque no me ha dotado la naturaleza del don de la oratoria. Ni mi voz es engolada. Ni salpico mi charla con chistes, francachelas o gracejos notorios.
Me da la sensación de que lo que pasa es que no han encontrado nadie más.
Haré lo que pueda.
Esta vez sí aviso, por si alguien se quiere pasar con tomates.
Es en el Colegio Mayor Universitario Femenino La Luz, de las Esclavas, que está en la calle Cervantes número 13 de Sevilla. Y es a las 10 de la noche, extrañamente tardía hora.
Ahí estaremos. Yo al menos.
ACTUALIZACIÓN:
La tromba de agua que ha caido esta mañana ha inundado el salón de actos del C.M. La Luz, y se ha pospuesto la conferencia. Puede que sea este viernes. Lo pondré por aquí.
21/11/2007
Mi guitarra y vos
son tantas cosas
yo solo preciso dos
mi guitarra
y vos
Inmenso Jorge Drexler.
25/11/2007
dos paréntesis, pero vaya dos paréntesis
Gerardo me ha propuesto un tema que me está desbordando.
Me hago viejo y pierdo espontaneidad.
Me ha dicho que porqué no escribo una entrada sobre la fealdad.
Y la he escrito. Lo que pasa es que me he metido en un jardín demasiado frondoso. Cuando me he dado cuenta estaba hablando de los desnudos que fotografiaba hace unos años, y no tengo claro si me está quedando mas o menos fino. Pero es un tema que me ocupa desde hace tiempo y cuando lo pula, o lo lime, o lo pode, o lo desbroce una poquita, lo someto a vuestra consideración.
También estoy dandole vueltas a una teorética del obsequio. pero eso no es un jardín. Es un bosque impenetrable. Empecé por los regalos entre amigos y voy por la donación de Cristo, en realidad del Padre primero, que nos obsequia el mayor bien de la historia y del universo, su Hijo... pasando por lo que nos parecemos los padres a la gratuidad en la donación al mismísimo Dios...mu complicao, pero si encuentro tiempo, en unos años lo pongo en esta bitácora.
Y como mi buena Reailia, entre toma y toma a sus hijos Rómulo y Remo, me recuerda que tengo esto muy abandonao, -no por mi voluntad-, pues de mientras os quiero traer a las orejas dos canciones que siempre me han gustao: Me va la vida en ello, de Aute, aquí cantada por unos tíos que no deben de ser profesionales, pero que por el simple hecho de escoger ese tema ya me tienen ganao.
La otra es de Manolo García, Niña Candela, en una versión que cantó en la azotea de Wayoming, nada menos que con Pedro Javier Gonzalez, guitarrista brutal, alucinante, y un percusionista con fama de bueno, que yo no conocía, Juan Carlos García.
La letra de Aute es hermosa:
Cierto que huí de los fastos
y los oropeles,
y que jamás puse en venta
ninguna quimera.
Siempre evité ser un súbdito
de los laureles porque vivir
era un vértigo y no una carrera...
Pero, quiero que me digas, amor,
que no todo fue naufragar
por haber creído que amar
era el verbo más bello ...
dímelo ...
me va la vida en ello.
Cierto que no prescindí
de ningún laberinto
que amenazara
con un CALLEJÓN SIN SALIDA.
Ante otro "más de lo mismo"
creí en lo distinto
porque vivir
era búsqueda y no una guarida...
Pero, quiero que me digas, amor ...
Cierto que cuando aprendí
que la vida iba en serio,
quise quemarla de prisa
jugando con fuego.
Y me abrasé defendiendo
mi propio criterio
porque vivir
era más que unas reglas en juego...
Pero, quiero que me digas, amor...
Y la de Niña Candela es una alegría con música:
Con un vestido de papelillo de filigrana,
festoneado de farolillos de falsa plata
te vi bailando zorongo (punta, tacon),
comiendo almendras,
con la mirada ausente,
prendida de las estrellas.
Que turba tu paz? que rompe tu armonia?
que quiero alegrar tu noche con esta simple fantasia.
Niña Candela, panal de abejas,
que quiero velas de humo dulce que tenue se dibuje en tus cejas.
Volar contigo sobre las calles, monte Carmelo,
como herrerillos que nunca se han de posar en el suelo
En esta noche de brisa suave de mayo amansa,
la orquesta arranca sonar fanfarria y alegre parla.
Te veo bailando, Candela.
Volando vas prendido el talle,
con la mirada en llamas,
colgada del aspirante
Se alumbra tu faz, revive, lustra, enciende.
El puede pirrar tu noche,
que con cuidados la flor florece.
Niña Candela, frontil de avispas,
que quiero velas de humo dulce que tenue redibuje tus esquinas.
Volar contigo sobre las calles, barrio Carmelo,
de abejarugos que nunca habran de cesar en su vuelo.
26/11/2007
Tablón de anuncios
Día cuatro de diciembre de dos mil siete, a las diez de la noche, confirmada la conferencia (¿conferencia? ¿charla? ¿perorata? ¿diatribas peripatéticas? ¿elucubraciones?) en el Colegio Mayor Universitario Femenino La Luz, de las Esclavas, que está en la calle Cervantes número 13 de Sevilla.
Poco más.
Driver, te espero por la salida de la cocina para escapar en tu Volvo de la furia de los novios. Como las calles de ese barrio son estrechas, si te traes dos caballos, o dos mulas, mejor.
28/11/2007
Aves y Shakuhashi
...
Por recuperar viejas costumbres, he montao un pequeño vídeo.
La mayor parte de las fotos no son mías. Nunca me ha importado demasiado aprovecharme de las creaciones de los demás.
Es una práctica que me da muchas horas de deleite. Como bien sabe Beethoven.
ACTUALIZACÓN:
A pesar de que es un día muy triste, ni puedo ni quiero evitar un pequeño juego. La fotos de gorriones, de petirrojos, de palomas y casi todas las de gaviotas son mías. Dejo a vuestra intuición adivinar de las otras cuales he disparado yo.
29/11/2007
INVIERNO
Fuera hace frio.
Algunas veces dentro también.
Solo vuelan pequeños pájaros.
Las playas están vacías.
Es invierno
...
