Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2008.
Resumen
- 01/01/2008 14:15 - Creo que no creo
- 09/01/2008 03:05 - Las ventanas
- 12/01/2008 17:48 - Sevilla Reinventada
- 15/01/2008 01:19 - Marcos Mudstock y Daniel Rabinovich
- 20/01/2008 14:01 - GRACIAS A TODOS
- 22/01/2008 19:29 - Video de la expo
- 26/01/2008 15:53 - una idea
- 28/01/2008 09:19 - ritos puentes pontifices
- 29/01/2008 22:10 - El Mundo
- 30/01/2008 22:51 - 25 millones de euros
Creo que no creo
Desde nuestra azotea todos, bien abrigaos, nos volvimos a sorprender. Media hora después de las uvas, que en casa, tras tantísimos años de niños pequeños (que ya no lo son), lo que tomamos son doce lacasitos.
Podíamos ver todos los horizontes.
Sevilla, al norte, Alcalá al este, al sur Dos Hermanas, al oeste Bellavista, y en todos los puntos de esos 360 grados, durante una media hora, fuegos artificiales. Cerca, lejísimo, en la calle, en el barrio, como si fuera una batalla, explosiones, ruido, luces, por todos lados.
Ni siquiera cuando nace el Señor -cuando conmemoramos que nace el Señor-, ni cuando muere y después resucita (no se me ocurre motivo más celebrable) se despliega tanto entusiasmo.
Tanta alharaca. Tanta partafernalia. Tanto humo.
El motivo de tanto jolgorio es porque se supone que se nos renueva el carnet, se nos da otra oportunidad, nos regalan otro año enterito, virginal, hoja en blanco para ser escrita con nuevos poemas, para cambiar, para dejar de fumar, dejar de ser malos, para aprender a tocar el shakuhashi, para buscar tiempo para leer, para escribir, para querer más, para querernos más.
Pero después de cincuenta años de deseos insatisfechos, de comprobar que al final todo sigue igual, creo que en eso ya no creo.
En lo que sí que creo es en la hermosa molicie del día uno de enero. Todo el año debería ser uno de enero. Sin obligaciones, sin naaaada que hacer, excepto escuchar el concierto de año nuevo desde Viena.
De todas formas, descreido y escaldado, muy sinceramente, a todos, os deseo que se cumplan algunos sueños, que tengamos y alimentemos nuevos sueños, y que de vez en cuando la vida nos bese en los labios y seamos razonablemente felices, con el viento en la cara. Y sonando nuestra canción.
Casi nada.
Las ventanas

Siento una profunda admiración por las personas cultas.
Y mi envidia es pavorosa cuando me enfrento (en todos los sentidos de la palabra enfrentar) a un intelectual.
Cuando leo un libro escrito con criterio, con ritmo, con palabras bien colocadas, con evidente trabajo de preparación, con hondura, entonces ocurren muchas explosiones, pero principalmente dos: una, que me enriquece y me infla el pecho de placer intelectual y a la vez estético, y la otra, que me siento como un miserable.
Tengo ese privilegio, que como ya llevamos cincuenta años juntos Toi y yo, pues ya nos conocemos, un poco, y nos tenemos confianza. Como si fuéramos de la familia.
Y si le llamo miserable, me equivoco muy poquito. En el sentido de lleno de miserias. Una de las principales es que soy (es) más flojo que un muelle de guita.
Y esa vagancia, al final, y al principio, lo único que me da son disgustos. Porque gracias a la pereza no estudié solfeo, ni empecé piano, ni seguí pintando, ni parece que vaya a terminar mi novela, ya avanzada, ni llené de pájaros de colores la pajarera que hicimos Teresita y yo, hace tantos años ya.
En casa aprendí a que leer era bueno solo viendo que mis padres lo hacían. Y de aquella época guardo emocionado y agradecido recuerdo a un libro muy especial: Locos Egregios, de Juan Antonio Vallejo-Nájera. Con el hilo conductor de enfermedades mentales (el autor era psiquiatra) se recreaban y analizaban artistas de todas las épocas, pero con una amenidad, con un conocimiento, con una profunda sabiduría que te hacía querer saber mucho más de Maquiavelo, de Santiago Rusiñol, de Cellini, Caravaggio, Farinelli, Goya, Schumann, Van Gogh, Nijinski, y especialmente... Mozart, aunque usando como excusa la locura de Schikaneder, el libretista de La Flauta Mágica, con quién Wolfgang se corría buenos tientos, y que acabó, pobre, completamente grillao.
Ese libro me descubrió que existen unas enormes puertas, por las que se puede entrar a reinos infinitos de placer, de sabiduría, de goze, de maravilla.
Y debo decir que intenté, desde entonces, que sería el año setenta y tantos, abrir todas esas puertas. Pero... que va. No hay manera. Andamos por el octavo año de otro siglo y sigo usando las ventanas.
Y pasa que le he cogido el gustillo, a eso de asomarme. Me resulta grato usar esas entradas falsas, las ventanas, para colarme en el reino de Brahms, y en el de Lorenzo de Medici y su armonioso rio Arno lleno de poemas.
Me asomo, picoteo, robo lo que puedo, y salgo por piernas.
El tio del famoso chiste, ese que dice, niña, cierra la ventana que va a entrar el fresco... y entró el fresco y se llevó los muebles... pues ese soy yo. (Otra versión dice y entró el fresco y la dejó preñá, pero me gusta menos).
Ventana que veo abierta me encaramo y mango una sinfonía, y me la bebo, o cojo la chica de la perla, de Vermeer, y me enamora su mirar, o agarro de la mano a Axel Munthe y me voy con él a montar Saint Michael con roba di Timberio...
Pero siempre por las humildes ventanas, no vayan a verme forzando un portón lleno de Schopenhauer o Kierkegaard y me vayan a confundir con un intelectual, o, lo que es peor..., con un erudito...¡¡o un pedante!!!
También uso las ventanas para otros asuntos. Cuando se nos fue Hilario, pegó un portazo al cerrar, pero, ay, se dejó las persianas levantás, y las cortinas flotando al viento. Y por ahí nos colamos unos cuantos sinverguenzas y atorrantes... ¿Verdad Mon? ¿verdad, Gerardo, Silvia, Teresa, Antonio, Victor, Eva, Delia...? ¿verdad Calero?
Tengo que pedir disculpas.
La exposición de los cojones (¿o era de fotos?) se ha retrasado un día, al viernes 18, a las 8 de la tarde, por mor de que sea más fácil por si alguno queréis venir de fuera de Sevilla, que me haría muy feliz (estáis TODOS invitados), y me tiene absorvido o absorto.
He tenido que diseñar el catálogo, ocuparme de las ampliaciones, de montarlas, de diseñar y llevar a imprenta los tarjetones.... y es dentro de na, la semana que viene, y el día sigue teniendo na más que treinta y dos horas.
Por eso tengo el Shakuhashi mu abandonao.
Pero antes muerto que perder la vida... solo tenedme un poco de paciencia.
Sevilla Reinventada

Perdón.
Vuelvo a hablar de mi.
En realidad no. O sí.
Hablo de mi trabajo.
De algunas locuras, como pretender reinventarse algo que se supone eterno.
Porque una de las muchas cualidades falaces que se atribuyen a mi ciudad es esa, la eternidad.
También dicen que es universal, única, maravillosa, colorista, festiva, cantarina, fluvial, alegre, voladora, fragante... qué se yo, hasta dicen que Sevilla es mucho Sevilla.
Los que la solemos habitar tenemos otras percepciones.
Es incomoda, mala madre, cateta, sucia, ajada, inculta. Bueno, no del todo. Solo a veces. Esos también son tópicos. No es inculta, pero sí mucho menos ilustrada de lo que debería. No es cateta, es señorial, pero algunos sevillanos se empeñan en que sea pueblo, dehesa, en lugar de Sevilla.
Mala madre sí que es. No se porta bien con sus hijos, y muchos se tienen que marchar. Otros se quedan, como Vittorio y Luchino, como Antonio Burgos, como Carlos Colón.... y tantos que no pueden ni quieren prescindir de estas inmensidades azules llenas de espadañas, de estos gorriones, del imposible olor del azahar y jazmín.
Y lo que es seguro es que no es eterna. Es un hecho comprobable que los políticos se empeñan en destrozarla, y no lo suelen conseguir, pero ni ellos ni los embates de los años son los culpables de tanta mutabilidad. La causante es esa luz.
Esa luz.
Si no la has visto puede que no lo entiendas, ni lo creas, pero es así: en Sevilla como te despistes en pocos minutos te pega un requiebro y cambia. Y te imaginas que estás viendo una plazuela de santa Isabel (tan sucia, ay) donde la pared altísima del convento es casi naranja, y de pronto se vuelve negra de sombra, porque san Marcos te ha robado el sol, y cuando llegas a san Marcos, con lo que te encuentras es con una terraza llena de guiris iluminados por cuatro farolas, y lo más sorprendente es que todas esas Sevillas son bellísimas.
Mis tristes intentos de aprisionar algunos de esos cambios son los que han conformado esta exposición.
Vuelvo a pediros magnánima comprensión en este pobre fotógrafo, y solicito la presencia el viernes a las ocho a todo el que le apetezca compartir la emocionante hora de la inauguración.
De nuevo, quedáis invitados. Todos.
Marcos Mudstock y Daniel Rabinovich
Demasiado geniales para este pobre mundo donde habitamos los mortales
GRACIAS A TODOS

El viernes fui un hombre feliz.
Agobiado, muy agobiado, pero feliz.
Porque me encontré rodeado de una cantidad inmensa de personas que me quieren, y eso es un privilegio.
Estaba mi familia, mis hijos, mis hermanos, mis sobrinos, mi madre, algunos tíos, mi esposa, bellísima, amigos de hace mucho y de hace poco, todos tan queridos.
Vinieron desde Alicante, allá por el Mediterráneo, desde Madrid, mesetario, desde Cádiz, salado, desde Bruselas, ahora oscuro, desde Córdoba, limpia y luminosa, desde Granada, helada, y desde Sevilla, reinventada o no, que en determinada circunstancias puede estar tan lejos como Sebastopol, Moscú, o Sidney.
Y el agobio lo disfruté porque como sólo tengo un par de manos, un par de orejas, de ojos, una sola boca y una sola sonrisa para dar las gracias, y un solo y cansado corazón, noté que no atendía a cada uno como cada uno se merecía.
Pasa en las inauguraciones, y se que es normal, pero no puedo evitar la frustración que me producía cuando desde lejos alguno me decía me marcho, muy bonitas las fotos.... pero cómo que te marchas, si no hemos podido hablar ni diez segundos.......
Por eso, a todos, mis muy queridos seres humanos, mis muy queridos seres queridos...
GRACIAS,
GRACIAS,
GRACIAS.
Prometo inminente crónica, con fotos y vídeos. Solo necesito reposar, unas horas.
Video de la expo
ACTUALIZACIÓN:
Reconozco que la elección de la música está muy subjetivamente influida porque durante el montaje de la exposición escuchaba especialmente música italiana, no tengo ni idea de por qué, siendo el tema SEVILLA REINVENTADA, no Roma Eterna.
He confeccionado otro vídeo (gracias por vuestra paciencia) con las 36 fotos colgadas y algunas más que se quedaron fuera pero que si la sala hubiera sido más grande, habrían entrado en la selección.
Pero esta vez con una música más pertinente, más de por aquí.
una idea
si no te exhibes, desnudo, indefenso, nunca sabrás si ese poema es solo para el salón de tu casa, o para la alcoba, o además tiene alas para volar, con su propio errático rumbo.
si nunca enseñas tu visión de la luz, nunca te podrás enterar si es una elucubración, o una creación, o un simple aleteo.
tú, avergonzado, la ves volar, a la foto, a la mirada que creías tuya, solo tuya, pero que al mostrarla, descubres que este planeta está habitado, y cuando lo asumes, se te llena el corazón de calor.
cuando lo entienda intentaré explicar qué está pasando con esa vanagloria que llamé Sevilla Reinventada. Muchas cosas, mucho vértigo. No me lo creo, pero está empezando a pasar.
hay que echar a dormir el temor y tender tus vergüenzas al sol... para que el mundo te recoloque, para bien y para mal.
ritos puentes pontifices
... ¿son necesarias las tradicionales y fastuosas ceremonias?
¿tan lejos está que hay que salvar la distancia con puentes?
esos puentes... ¿los tienen que legitimar unos "fazedores de pontes" o "pontifices"?
¿es preciso ese torrente de aire a través de esos tubos de esos órganos catedralícios?
¿no debería sobrar con la melodía de la brisa? o con el silencio, simple, puro, silente...
...
José Ratzinger me gusta.
Y no solo me gusta, me suelo creer las cosas que me cuenta. Y estoy convencido de que el Espíritu Santo lo alienta, lo ilumina, y protegiéndole, nos protege.
Es el Papa.
La cabeza visible de la Comunidad a la que pertenezco, la Iglesia Católica (que después de estudiar algo de Historia no está mal que añada "...y Romana").
Y los ritos, según qué ritos, me suelen gustar, y según con qué grupo de personas, me siento acogido, o puedo sentir que pertenezco gozosamente a una comunidad (cosa que no ocurre con mucha frecuencia, pero acontece).
Este a modo de ampliación-aclaración es la alternativa a borrar la entrada, que es lo que hace un rato iba a fazer. Pero es que no reniego de lo que he escrito arriba, solo lamento que se pueda malinterpretar.
Es por lo que no lo borro. Pero sí lo adorno, un poco.
El Mundo

Hasta ahora el diario El Mundo, edición de Sevilla, es el que más cobertura está dándole a la exposición.
Hoy me ha incluido en su sección Juan Miguel Vega. Me encanta lo que dice, de mi y de mis fotos.... y de mi ciudad.
Algo ha tenido que ver mi amiga Chelo, que lo llamó para que viera los vídeos de más abajo, los de la expo.
A los dos, gracias... en pública almoneda, que privadamente ya he podido hablar con entrambos dos.
Si yo no me doy autobombo, quién me lo va a dar...
25 millones de euros

Eso es una pasta.
25 millones de euros suena más si los pasamos a pelas: cuatro mil ciento cincuenta y nueve millones, seiscientas cincuenta mil pesetas, céntimo arriba, céntimo abajo.
Una pasta.
Le tocó hace poquito a un perro inglés, Stephen Smith.
La noticia es que no los quiere. Para nada.
Se los da todos los kilos, uno detrás de otro, al que le cure la putada que le va a matar. No se sabe cuando, dentro de una hora, mañana, el mes que viene... no mucho más tarde.
Dice que lo único que quiere es vivir en su pisito de un dormitorio con su santa, de nombre Ida.
Tiene un aneurisma. Sin aviso le explotará cualquier trocito de los kilómetros de vasos sanguíneos que tenemos, y en pocos segundos habrá muerto.
Ya me dirás pa que le van a servir los 25 kilos de billetes, si al final se va a ir en pelota picá.
Como todos, pero él antes. Rico, millonario, pero antes.
Mírame a mi, pobre, pero vivo.
Vaya consuelo.
